Artículos etiquetados en Universidad

Disfruta una tarde por la lengua aragonesa en la Facultad de Educación

11 de mayo de 2013     Publicado por Orlando Suarez Camara    

El próximo jueves, 16 de mayo, a las 20:00 horas, se organizarán una serie de actividades lúdicas y culturales en torno a la lengua aragonesa en la cafetería de la Facultad de Educación de la Universidad de Zaragoza (Avda. San Juan Bosco, 7), dentro del evento titulado “Tardada por a Luenga Aragonesa”, en el marco de las actividades del Espacio 3E.

En ellas, se llevará a cabo una muestra de música e instrumentos tradicionales aragoneses, se realizarán actividades lúdicas y culturales –relacionadas todas ellas con la lengua aragonesa– y se proyectarán algunos vídeos cortos sobre su enseñanza. Asimismo, habrá sorteos y regalos, relacionados igualmente con el aragonés, se expondrá música moderna en aragonés y se contará con una actuación sorpresa.

Con este acto, se busca informar y concienciar sobre la situación de este patrimonio cultural propio de nuestra Comunidad Autónoma, en delicada situación y con necesidad de promoción y protección, como reconocen organismos y documentos legales nacionales e internacionales, tales como la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias, el Consejo de Europa, la UNESCO, la Constitución Española y el Estatuto de Autonomía de Aragón. Con ello, se quiere incitar a la reflexión sobre el papel de la comunidad educativa en general, y de nuestra Facultad de Educación en particular, a la hora de preservar este bien cultural.

Bandera de AragónDesfruta de una tardada por a luenga aragonesa en a Facultá de Educazión

O benién día chuebes, 16 de mayo, a las 20:00 horas, se parará en a cafetería d’a Facultá d’Educazión d’a Unibersidá de Zaragoza (Abda. San Chuan Bosco, 7), buena cosa de chuegos y autibidaz culturals arredol d’a luenga aragonesa dentro de l’ebento titolau “Tardada por a Luenga Aragonesa”, en o marco d’as autubidaz de l’Espazio 3E.

Se ferá una amostranza de mosica y instrumentos tradizionals aragoneses, se pararán chuegos y autibidaz cultrals enreligadas todas con a luenga aragonesa y se proyeutarán bels bideos curtos arredol d’a suya amostranza. Tamién bi abrá sorteyos y regalos, relazionaus igualmén con l’aragonés, s’esposará mosica moderna en aragonés y se tendrá una autuazión sorpresa.

Con iste auto, se mirará d’informar y conzienziar en o tocán a la situazión d’iste patrimonio cultural propio d’a nuestra Comunidá Autonoma, en feble situazión y a la que le cal promozión y protezión, como reconoxen organismos y documentos legals nazionals y internazionals, tals como a Carta Europeya d’as Luengas Rechionals u Minoritarias, o Consello d’Europa, a UNESCO, a Costituzión Española y o Estatuto d’Autonomía d’Aragón. Con isto se quiere empentar a reflesión sobre o papel d’a comunidá educatiba en cheneral. y d’a nuestra Facultá d’Educazión en particular, ta guaranzar o esdebenidero d’iste patrimonio.


Edificio Paraninfo, uniendo el arte con la alta cocina…

7 de abril de 2010     Publicado por Orlando Suarez Camara    

“La vida interior necesita una casa confortable y una buena cocina” (D. Lawrence)

Según fuentes de la Universidad de Zaragoza, cuya noticia apareció ayer en los diarios aragoneses, el Paraninfo contará con una cafetería y con un restaurante de alta cocina a partir del mes de septiembre de este año, ya que -actualmente- sus instalaciones están en proceso de adjudicación, por lo que el Rectorado prevé que el resultado se conozca en pocas semanas. Situado en el ala del edificio más cercana a la Facultad de Empresariales, en la parte posterior del Paraninfo Universitario, se barajan dos posibilidades para su explotación: un restaurante en el que trabajen los alumnos de Formación Profesional de la familia de Hostelería para contribuir a la formación de los alumnos y unir todavía más esas enseñanzas con las universitarias, o la creación de un servicio de alta cocina que se asemeje a restaurantes de grandes museos como el Guggenheim.

Por ello, hoy es buen momento para recordar, brevemente, la historia de este monumental edificio, el más valioso y antiguo de la Universidad de Zaragoza, que se ha conservado, de manera sustancial, tal y como fue diseñado hace 115 años por Ricardo Magdalena Tabuenca, quien, siguiendo las directrices sugeridas por los decanos y claustro de profesores de Medicina y Ciencias, optó por diseñar un conjunto de tres construcciones, dotadas de grandes ventanales, separadas entre sí, pero rodeadas por una verja que las aislaba de la ciudad: la Facultad propiamente dicha con fachada a plaza Paraíso, el Hospital Clínico (en la actualidad sede de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales) y el Pabellón de Disección, hoy desaparecido.

El edificio, que fue proyectado en 1886 e inaugurado en 1893 con un presupuesto original de contrata de 2.345.121,36 de las antiguas pesetas, cuenta con una superficie construida de 13.447 m2, realizado en fábrica de ladrillo con basamento de piedra. En sus alzados, responde a unos principios compositivos muy claros enmarcados en la arquitectura académica del siglo XIX; mientras, la fachada principal presenta una disposición simétrica con una solución muy común en los edificios públicos de aquella centuria (desde el Museo del Prado hasta la Biblioteca Nacional), con un juego de cuerpos adelantados y retranqueados, que Ricardo Magdalena repetiría (en 1908) en el Museo de Artes de Zaragoza, sede de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis.

En cuanto a su ordenación, cabe destacar la superposición de grandes ventanales con tres órdenes de arcos de medio punto (uno en planta baja, tres en planta principal y cinco en la galería de arquillos que culmina en el edificio, en el caso de los torreones angulares) coronados por un gran alero de madera tallada, un elemento común en la arquitectura aragonesa que Magdalena retomó en éste y en otros edificios, como el anteriormente mencionado museo.

Pero, si bien la estructura es toda una obra de arte, no menos monumental es la presencia de las cuatro estatuas sedentes en piedra blanca de Fonz, a través de las figuras de cuatro sabios relacionados con el distrito de la Universidad de Zaragoza: Andrés Piquer y Miguel Servet por Medicina, e Ignacio Jordán de Asso y Fausto de Elhuyar por las Ciencias, cuyos autores fueron los artistas Dionisio Lasuén, quien esculpió las de Servet y Jordán de Asso, y Jaime Lluch, autor de las de Piquer y Elhuyar, que trabajó siguiendo los dictados de Lasuén.

El Paraninfo ha sido restaurado en el último lustro a través del proyecto de rehabilitación enmarcado en el Plan de Infraestructuras: Universidad 2006-2012, contando con un presupuesto de más de 18 millones de euros, y cuya inauguración, el 31 de mayo de 2008, corrió a cargo de SS.MM. los Reyes de España, acompañados por el rector de la Universidad de Zaragoza y el presidente del Gobierno de Aragón. Una rehabilitación de este edificio, declarado Bien de Interés Cultural, que afectó a los 13.000 metros cuadrados de superficie útil consiguiendo, además, recuperar 9.000 metros cuadrados más que permanecían cubiertos, que cumple tres necesarias funciones: la Institucional, con la presencia del Rectorado y el Consejo Social; la Cultural, con nuevos espacios para exposiciones; y la Científica, dedicada a congresos y eventos universitarios.


Pedro IV, fundador de la Universidad de Huesca en 1354

12 de marzo de 2010     Publicado por Orlando Suarez Camara    

“La Universidad saca a la luz todas las capacidades, incluida la incapacidad” (Antón Pávlovich Chéjov)

Hace exactamente una semana, recordaba en este espacio a Pedro Cerbuna Negro, quien fuera fundador de una Universidad de Zaragoza que, si instituida por privilegio de Carlos I el 10 de septiembre de 1542, no llegó a ser una realidad hasta el 24 de mayo de 1583. Y hoy, en el día que se cumplen 656 años de su creación, es necesario recordar a la Universidad de Huesca, suprimida en el siglo XIX, que data del 12 de marzo de 1354, aunque no recibió la confirmación pontificia y la reglamentación académica correspondiente hasta el siglo XV.

Dicha constitución fue declarada –en Alcañiz– por el rey Pedro IV ‘el Ceremonioso’ de Aragón, pese a subsistir la prohibición dictada por Jaime II ‘el Justo’ –al crear el Estudio de Lérida que otorgaba exclusividad a esa ciudad– de fundar nuevas Universidades en la Corona de Aragón. Y, a pesar que Huesca –en tiempo de Sertorio (122 a.C. – 72 a.C.)– dispuso de una Academia de Latinidad, en el documento fundacional de Pedro IV no se alude a la tradición de los clásicos estudios latinos de la ciudad. No obstante, con el tiempo, la Universidad oscense recordaría en su nombre aquel precedente, titulándose «Universidad Sertoriana». En cambio, dicho documento sí insistió en dotarla de los mismos privilegios que disfrutaban las Universidades de Toulouse, Montpellier y Lérida.

Los estudios de Teología fueron los preeminentes en la Universidad oscense, y el mecenazgo y gobierno pertenecían a los jurados de la ciudad, que pagaban los salarios de los profesores contratados. Así, para ello, la ciudad impuso un descuento especial de un óbolo en libra de carne que se vendía en Huesca. Pero los estudios decayeron pronto y fue preciso llegar al año 1450 para encontrar un nuevo impulso, dado por Juan II ‘el Grande’ de Aragón y avalado por bula de Paulo II en 1465, que recogían las concesiones primitivas decretadas por Pedro IV de Aragón. Un impulso del renacimiento universitario oscense en el que el Rey, el Concejo de la ciudad y el obispo Antonio de Espés fueron sus principales mecenas.

Pronto, Huesca suscitó oposición fuerte por parte de la Universidad de Lérida y ambas se negaron al reconocimiento de sus respectivos títulos y grados. En tanto, y a lo largo del siglo XVI, se instalaron sus enseñanzas en una parte del viejo Palacio Real, cedido por Felipe III ‘el Piadoso’; una época en la que se sucedieron rectores con inusitada frecuencia, mostrando inestabilidad del gobierno universitario que pasó apuros económicos, obligando a la supresión de festejos tradicionales para aplicar los fondos a reparaciones imprescindibles de sus instalaciones y adquisición de libros. En 1537 se dictaron nuevos estatutos –redactados en latín–, se reglamentó el reparto de los derechos obvencionales por expedición de títulos entre el Rector y el área de la Universidad, y se estableció un consejo general integrado por todos los doctores que residían en la ciudad de Huesca.

Pero, sin duda, un año importante para la Universidad de Huesca fue el de 1585, tras una visita promovida por el rey Felipe II ‘el Prudente’, pues se reformó la provisión de las cátedras, estableciendo el sistema de concursos con una lección pública desarrollada ante bachilleres y estudiantes que, al menos, llevaran tres años cursados.

La Guerra de Sucesión (1701–1713) tuvo repercusiones en la Universidad oscense, y se conoció la nómina de rectores del siglo XVIII. En esos tiempos, y hacia 1723, se instauró una nueva reforma y, en medio de algunos años de decadencia, se aceptaron reformas introducidas por Carlos III; pero, ya en el siglo XIX, con motivo de las novedades educacionales, la Universidad Sertoriana fue clausurada en 1845. Desde 1850, se pensó en crear un museo aprovechando los fondos universitarios, en cuyo proyecto destacó la iniciativa del pintor y erudito Valentín Carderera, que donó gran parte de su colección privada y, en junio de 1873, se inauguraba oficialmente. Más tarde, en 1968, el Museo Provincial de Huesca pasó a ocupar las dependencias de la antigua Universidad y, en 1993, se emprendió una nueva reforma del museo, que fue renovado en profundidad y reinaugurado en 1999.


Cerbuna, recordando al fundador de nuestra Universidad

5 de marzo de 2010     Publicado por Orlando Suarez Camara    

“El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad” (Ernest Hemingway)

Hoy es un día muy especial para la Universidad de Zaragoza pues, tal día como hoy, en el año 1597, falleció en Calatayud (Zaragoza) el hijo de Juan Cerbuna y de Leonor Negro, una de las personalidades más destacadas de la decimosexta centuria, uno de esos hombres útiles que nuestra tierra aragonesa produce y cuya labor, escapándose de una tarea puramente teórica, alcanza su fama con la realización de una obra bien hecha y perdurable, en este caso el de la propia Universidad, que, si fundada por privilegio de Carlos I el 10 de septiembre de 1542, no llegó a ser una realidad hasta el 24 de mayo de 1583, gracias a la infatigable labor del que fuese Obispo de Tarazona y administrador apostólico de Calahorra, esto es, Pedro Cerbuna Negro, a quien corresponde –con pleno derecho– el título de fundador de la Universidad cesaraugustana.

Cerbuna, nacido en Fonz (Huesca) en el seno de una familia hidalga, fue un hombre dotado de grandes cualidades morales e intelectuales, entre las que conviene destacar su tenacidad y humildad. Este ribagorzano alcanzó la ordenación sacerdotal en Lérida en 1564, tras estudiar en Huesca, Valencia, Lérida y, finalmente, Salamanca, donde alcanzó su doctorado en Teología, un ańo antes de su ordenación sacerdotal. Paralelamente a sus triunfos académicos, se abrió para este sacerdote una gran carrera eclesiástica: profesor de Teología en el seminario y vicario general de la diócesis de Lérida entre 1563 y 1575; canónigo penitenciario y visitador de la diócesis de Huesca entre 1575 y 1583; canónigo y vicario general del arzobispado de Zaragoza de 1583 a 1585, alternó sus servicios eclesiásticos con la tarea universitaria fundacional.

Tras ello, presentado por Felipe II para el obispado de Tarazona, fue consagrado como prelado de la diócesis de San Atilano el 24 de noviembre de 1585, haciendo su entrada en su diócesis muy poco después. Allí fundó un colegio de jesuitas, bajo la advocación de San Vicente mártir, y el seminario, dedicado a San Gaudioso. Sixto V lo nombró administrador apostólico de Calahorra, cargo que aceptó por pura obediencia.

Bibliografía: Jiménez Catalán, Manuel y Sinués y Urbiola, José: “Historia de la Real y Pontificia Universidad de Zaragoza”; Zaragoza, 1933-37.


La vergonzosa claudicación de universitarios de Zaragoza

3 de diciembre de 2009     Publicado por Domingo Buesa Conde    

Recorriendo el complejo mundo de Internet, en busca de noticias sobre la celebración del aniversario de la recuperación del Gran Teatro del Liceo de Barcelona, acto que ha tenido lugar hoy día 2 de diciembre de 2009, nos encontramos con que van a hacerse diversas retrasmisiones de la ópera de Giuseppe Verdi, Il Trovatore, estrenada en 1853. Y vemos que en el campus universitario de Murcia, acompañada de una conferencia del zaragozano doctor Álvaro Zaldivar, se hace publicidad de dicha ópera con un exquisito trato para la historia y hablando de la historia aragonesa y de sus personajes. Y eso que es así en otros ámbitos de otras universidades españolas, incluso en las páginas oficiales de Televisión, no lo es en una página de la Biblioteca María Moliner en la que anuncia la retrasmisión de la ópera, acto organizado por el Área de actividades Culturales de la Universidad de Zaragoza.

Y es de absoluta vergüenza leer el texto que incluyen los responsables o quienes sean los autores de esta actividad en nuestra Universidad, cuando explicando la ópera dicen que “La acción se sitúa en la España del siglo XV, durante la Guerra Civil (1413) que enfrentó al conde Jaime de Urgel, pretendiente a la Corona catalana-aragonesa a la muerte de Martín el Humano, y a Fernando de Antequera, de la rama de los Trastámara, que fue nombrado rey por el Compromiso de Caspe (1412)”. Es lamentable que unos señores al servicio de nuestra Universidad y de los aragoneses, no sepan discernir lo que toda la sociedad aragonesa acaba de denunciar, incluidos los catedráticos y profesores de nuestra Universidad competentes en la materia. Sólo queda pedir que sean respetuosos con la historia aragonesa, con los aragoneses y con lo que opinan los responsables científicos de la Universidad de Zaragoza. Pero, a fecha de hoy, es ciertamente lamentable.