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Aniversario del fallecimiento del pintor Mariano Barbasán

23 de julio de 2010     Publicado por Orlando Suarez Camara    

“La pintura es poesía muda; la poesía, pintura ciega” (Leonardo da Vinci)

Ayer se cumplió el 86º aniversario del fallecimiento (Zaragoza, 1924) del ilustre pintor aragonés Mariano Barbasán Lagueruela, quien, nacido en la capital maña en 1864, se formó en la Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, donde se matriculó en 1880, manteniendo una estrecha relación con sus condiscípulos Joaquín Sorolla y Salvador Abril. En 1887, a la edad de 23 años, se trasladó a Madrid y realizó sus primeras obras, pequeños cuadros de género teatral e histórico ambientados en Toledo. Ese mismo año participó en la Exposición Nacional con el cuadro titulado ‘Noche de Walpurgis de Fausto’ y, gracias a la obra ‘José explicando el sueño del copero en el palacio del Faraón’, en 1899 obtuvo una pensión de la Diputación de Zaragoza para completar su formación pictórica en la Academia Española de Roma, decidiendo establecerse permanentemente en Italia, por lo que abrió un estudio en Roma, pero trabajando durante largas temporadas anuales en lugares de la campiña romana, como Subiaco y Anticoli Corrado.

Aunque pintó inicialmente alguna obra de carácter histórico (‘Pedro III en el collado de las Panizas’), enviada a la Diputación de Zaragoza en 1891, cultivó sobre todo la pintura paisajista y escenas de la vida rural, que adquirió una temprana difusión en Europa merced a la intervención de marchantes ingleses y alemanes, así como por sus repetidas exposiciones en Berlín, Munich, Viena y en Montevideo, donde se trasladó en 1912 para realizar dos exposiciones individuales en el Círculo de Bellas Artes. Sin embargo, su obra fue poco conocida en España, ya que salvo una temprana participación en la Exposición Nacional de 1887, no volvió a exponer hasta su regreso definitivo a Zaragoza, donde celebró en 1923, dos años después de su regreso, una muestra antológica –muy elogiada– en el Centro Mercantil, y otra, póstuma, en 1925 en el Museo de Arte Moderno de Madrid, seguidas, en años sucesivos, de otras retrospectivas, organizadas por su hijo Mariano Barbasán Lucaferri, que contribuyó a consagrar definitivamente a su padre como una figura clave de la pintura aragonesa de finales del XIX y principios del XX.

Quebrantada su salud, regresó de Roma a Zaragoza en 1921, contando con la edad de 57 años, siendo recibido elogiosamente y ocupando un puesto en la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis, vacante por la muerte del pintor Francisco Pradilla y Ortiz. Aparte de las obligadas obras de pintura de historia como pensionado, cultivó exclusivamente el género costumbrista inspirado en el natural de los pueblos italianos, recogiendo en bucólicas composiciones los aspectos más pintorescos del paisaje y de la vida cotidiana, no exentos, a veces, de humor. Su estilo destaca por un esplendoroso colorido y sensitiva luminosidad, logrados mediante una técnica de pincelada abreviada y de pequeños toques de color, derivada del estilo de Fortuny y de los macchiaioli (en italiano manchistas o manchadores) y preimpresionistas italianos.

Bibliografía GEA: Pantorba, Bernardino de: Mariano Barbasán; Madrid, 1939 (ed., Mariano Barbasán Lucaferri). Pantorba, Bernardino de: Mariano Barbasán. Edición crítica de Manuel García Guatas. Zaragoza, CAZAR, 1984.


Homenaje al profesor Federico Torralba Soriano

30 de junio de 2010     Publicado por Orlando Suarez Camara    

Esta tarde, desde la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis, homenajearemos al que, en el momento actual, es el único superviviente de una brillante generación de catedráticos universitarios de Historia del Arte aragoneses, entre los que cabe recordar a José Camón Aznar (1898-1979), Francisco Abbad (1910-1972), Julián Gállego (1919-2006) y Santiago Sebastián (1931-1995). Esto es, al Excmo. Sr. Dr. D. Federico Torralba Soriano, Presidente de Honor de la Real Corporación, quien nació en Zaragoza el 31 de agosto de 1913, por lo que cuenta con la edad de 97 años.

Tanto su formación académica, con licenciaturas en Filosofía y Letras y en Derecho, como su vida profesional transcurren en la Universidad de Zaragoza, iniciando su tarea docente en 1941, como Profesor Ayudante de Clases Prácticas en la Facultad de Filosofía y Letras. En 1956 obtuvo el grado de Doctor en Filosofía y Letras en dicha Universidad y, cinco años más tarde, fue nombrado Catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo, así como de Salamanca (1970) y de Zaragoza (1972). En 1983 se jubiló sin abandonar sus tareas dentro del arte como profesor emérito y escritor, creando escuela en Zaragoza, y siendo el XXVIII Director de la Real Academia de San Luis, entre 1992 y 1997.

La trayectoria académica de Torralba puede considerarse autodidacta, fundamentada en la historiografía francesa, que ha cultivado en sus frecuentes viajes a Paris, desarrollando una apasionada y poco usual vocación por la pintura moderna, a la que dedica un revelador ensayo crítico en el año 1946, con el título “Trayectoria de la pintura moderna”. Desde Zaragoza ha impulsado y participado como crítico en uno de los principales movimientos artísticos de vanguardia, como el Grupo Pórtico, la primera abstracción española entre 1947 y 1952, formado por los pintores Santiago Lagunas, Eloy Laguardia y Fermín Aguayo, organizando el “Primer Salón Aragonés de Pintura Moderna” en 1949. Al mismo tiempo, ha desarrollado una importante labor de difusión del arte actual, mediante conferencias y exposiciones, desde la cátedra “Goya” de la Institución “Fernando el Católico”.

Es autor de numerosas publicaciones sobre arte de diferentes épocas y de diversas disciplinas artísticas, sin olvidar sus artículos sobre teatro. Así, con el título de “Pintura contemporánea aragonesa” firmó el libro básico y de referencia, publicado por Guara editorial en 1979, en el que resume en lenguaje académico su permanente labor como crítico de arte e impulsor de premios de pintura, como el San Jorge de la Institución “Fernando el Católico”, así como su tarea de galerista en Zaragoza (Kalos y Atenas) y de fomento de los grupos artísticos, como en el caso del grupo Azuda 40. En su inclinación por Francisco de Goya pesa, sin duda, como en José Camón Aznar y en Julián Gállego, su naturaleza aragonesa; siempre interesado por la obra de Goya en Aragón, defiende la madurez del artista como pintor en el conjunto mural de la Cartuja de Aula Dei, obra que -por su aislamiento- era poco conocida de la historiografía española, y a la que Julián Gállego dedicó también un estudio monográfico.

De esta manera, ha sido distinguido con tan diversos como merecidos honores, como la Medalla de Oro de la Ciudad de Zaragoza, el Premio Aragón de las Artes o la Medalla de Oro de la Institución “Fernando el Católico” de Zaragoza. Y esta tarde, en el Museo de Zaragoza, presentaremos su retrato oficial, realizado por el pintor D. Domingo García Ibáñez (Zaragoza, 1942), que adornará el Salón de Actos donde ya podemos contemplar a otros históricos Presidentes de la Real Corporación como, por ejemplo, el ofrecido la semana pasada por el académico Ilmo. Sr. D. Manuel Sancho Rocamora, el del Excmo. Sr. D. Félix O’Neille y O’Neille.


Sesión pública de la Real Academia de San Luis

24 de junio de 2010     Publicado por Orlando Suarez Camara    

En estos momentos, está teniendo lugar la Sesión Pública de presentación del retrato (ver reproducción junto a su biografía) de quien fuera primer Presidente de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis, Excmo. Sr. D. Félix O’Neille y O’Neille, con el siguiente orden del día:

  • Lectura del acuerdo corporativo por el Ilmo. Sr. D. Javier Sauras Viñuales.
  • Discurso de ofrecimiento de la obra a cargo del académico Ilmo. Sr. D. Manuel Sancho Rocamora.
  • Clausura del acto por el Excmo. Sr. D. Domingo J. Buesa Conde, Presidente de la Real Academia.

Por ello, dadas las enormes dificultades para conocer la historia de este tan singular como esencial personaje, añado a continuación una breve biografía, extraída de la última “Relación General de Señores Académicos” (publicada en 2004), que permitirá conocer mejor las hazañas de un hombre que tuvo el honor de ser el primer Presidente de la Real Academia de San Luis.

BIOGRAFÍA DEL EXCMO. SR. D. FÉLIX O’NEILLE Y O’NEILLE

Descendiente de los Reyes de Hibernia (Irlanda), Príncipes de Ultonia y Condes de Valmont y de Tirone. Católico emigrado. Sirvió a los Reyes de España (de 25 de marzo de 1730 a 12 de julio de 1792) en los Reales Ejércitos. Herido en combate. Prisionero de guerra en Italia. Salvó la vida a Carlos Estuardo en la Batalla de Culloden (27 de abril de 1745).Condenado a muerte pasó 15 meses prisionero en el Castillo de Edimburgo (Escocia). Jefe, Inspector y Director del Cuerpo (1762) para defender las costas de Galicia (España). Gobernador Militar y político de Tuy (Pontevedra). Segundo Jefe del Ejército de Galicia. Gobernador Militar y Político de Gerona (29 de junio de 1780) y de Barcelona (16 de noviembre de 1782). Comandante General del Principado de Cataluña (4 de agosto de 1782). Subdelegado General de Caminos del Reino de Galicia (España). Capitán General de Aragón (de 29 de noviembre de 1784 a 12 de julio de 1792). Socio (14 de enero de 1785) y Director Primero (19 de noviembre de 1790) de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País. Inspector General de Infantería (1786). Consejero Nato del Supremo de Guerra. Teniente General (1787). Presidente de la Real Audiencia de Aragón. Gran Cruz de Carlos III (1792). Ilustrado. Mecenas. Economista. Protector de las Ciencias, las Artes y el Comercio. Bibliófilo. Fomentó la creación de la Real Academia de San Luis.

Primer Presidente, de 11 de abril de 1792 a 12 de julio de 1792. Académico de Honor, de 11 de abril de 1792 a 12 de julio de 1792.

Nació en Ultonia (Irlanda), en 1720.
Falleció en Zaragoza, el 12 de julio de 1792.


Los grandes retos de la lengua española para el siglo XXI

7 de mayo de 2010     Publicado por Orlando Suarez Camara    

El pasado miércoles, día 5, el director de la Real Academia Española desde 1998, Excmo. Sr. D. Víctor García de la Concha, participó en la Cátedra “Miguel de Cervantes de las Armas y de las Letras” de la Academia General Militar de Zaragoza, donde impartió la conferencia titulada “La lengua española, imperio del pueblo”, a través de la cual hizo un repaso desde el nacimiento de nuestra lengua hasta la privilegiada situación en la que se encuentra en nuestros días, con una expansión imparable por todo el mundo, incluso en países donde tiene que hacerse sitio con los idiomas oficiales, como es el caso de Estados Unidos o Brasil.

Así, indicó que el reto fundamental al que se enfrenta el idioma español es “consolidarse como segunda lengua de comunicación internacional”, ya que “hoy en día, la principal es el inglés, igual que en su día lo fue el latín o más tarde el francés”. Por ello, dado que no nos encontramos ante una situación cuantitativa, indicó que “el verdadero reto es más bien cualitativo: su presencia en Internet y en el campo del lenguaje científico, es decir, hace falta que penetre más en determinadas capas sociales y económicas”.

Igualmente, destacó que, en todo ese proceso, el castellano nunca ha sido impuesto por la fuerza, sino que, por el contrario, desde que comenzó a despuntar durante la Reconquista de España a los invasores árabes, ha sido la lengua de “la rebelión y de la esperanza”; e incidió en que, ya entonces, se enriqueció de las aportaciones de los pueblos por los que iba extendiéndose como, por ejemplo, en los territorios hermanos de Navarra y de Aragón. Incluso, en el siglo XIX, en que se independizaron las colonias españolas en Iberoamérica, el español fue adoptado como lengua oficial porque contribuyó a igualar y a cohesionar las naciones emergentes, fraccionadas por cientos de hablas autóctonas en cada uno de sus territorios.

García de la Concha, para finalizar, resaltó que “ahora, la unidad y diversidad de la lengua española están aseguradas por el respaldo de las academias de la lengua de todas las naciones hispanohablantes a los tres pilares en los que se asienta nuestra lengua: la nueva Gramática Española, de reciente aparición; el Diccionario, que recoge tanto los términos y acepciones comunes como los localismos; y la Ortografía, en la que están trabajando todas las academias para consensuar una de las bases fundamentales para la expansión del español”.

BIOGRAFÍA DEL EXCMO. SR. D. VÍCTOR GARCÍA DE LA CONCHA

Víctor García de la Concha, nacido en Villaviciosa el 2 de enero de 1934, es un filólogo español, licenciado en Filología por la Universidad de Oviedo y en Teología por la Universidad Gregoriana de Roma. Trabajó como profesor agregado y catedrático en diversos institutos y universidades, como las de Valladolid, Murcia y Zaragoza, hasta que obtuvo la cátedra de literatura española en la Universidad de Salamanca.

En 1992 ingresó en la Real Academia Española como miembro de número, ocupando el sillón con la letra «c». Al año siguiente fue nombrado secretario, y en 1998 director, cargo que ocupa desde entonces. En el 2000 recibió un Doctorado Honoris Causa en Letras de la Universidad Pedagógica Nacional “Francisco Morazán”, en Tegucigalpa, con motivo de su visita a la Academia Hondureña de la Lengua. En el año 2010 el rey Juan Carlos I le nombró caballero de la Orden del Toisón de Oro.


Recordando la figura de don Juan Martín de Goicoechea

4 de abril de 2010     Publicado por Orlando Suarez Camara    

“El género humano tiene, para saber conducirse, el arte y el razonamiento” (Aristóteles – Ἀριστοτέλης)

Hoy, en este primer domingo después de la primera luna llena de primavera en el que los cristianos de todo el mundo celebran la resurrección de Jesucristo tras haber sido crucificado, también debemos conmemorar los aragoneses el aniversario del fallecimiento de un personaje fundamental de nuestra historia, de don Juan Martín de Goicoechea, quien recibió cristiana sepultura bajo el Santo Cristo de la Sala de Oración (actual Museo del Pilar) de la Catedral-Basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza en el año 1806, hace ya 204 años.

Este ilustre personaje nació en Bacaicoa (Navarra) el 1 de noviembre de 1732, pero llegó siendo niño a Zaragoza, a casa de su tío Lucas de Goicoechea, de quien heredó una fortuna que incrementó hasta convertirse en la figura más relevante del comercio y las finanzas de la ciudad entre 1770 y la fecha de su fallecimiento, gracias a sus estudios de comercio en la escuela de Lyon, donde entabló relaciones comerciales con numerosas firmas de Francia, Inglaterra, Italia y Holanda.

Sus actividades abarcaron prácticamente la totalidad de las ramas económicas. En agricultura, impulsó el cultivo del olivar en las tierras de Las Fuentes, plantando 13.000 empeltres; indagó sobre el viñedo y su tratamiento adecuado, a la vez que experimentó abundantes nuevos cultivos en sus heredades. Mientras, en el terreno industrial, se le consideraba un gran experto en tejidos de lana y seda; también en fundición, tanto de hierro como de otros minerales, así como en elaboración de aceites y vinos. E, igualmente, en el campo comercial y almacenista controlaba buena parte de los suministros de trigo, aceite y vino a la ciudad, exportando excedentes y productos manufacturados.

Unas actividades financieras que le llevaron a ser tesorero del Canal Imperial, apoderado del Banco de San Carlos en Zaragoza, comisionado en la ciudad para el pago de intereses de vales reales, alma de la Compañía de Amigos de Zaragoza, que financiaba a seis meses las operaciones de los demás comerciantes, o inversor de 880.000 reales de vellón en la Acequia de Camarera entre 1788 y 1805, entre otros ejemplos.

Así, sus viajes a Francia debieron de influir notablemente en el apoyo decidido que prestó al neoclasicismo, que comportaba una transformación general de los conceptos artísticos y artesanales. Infanzón, comerciante, amigo y protector de Francisco de Goya y Lucientes, a quien homenajeamos a principios de semana en Fuendetodos, de los tres hermanos Bayeu y Subías y de otros artistas, este insigne mecenas dotó económicamente, mantuvo a sus expensas y donó a la Escuela de Dibujo de Zaragoza, creada el 19 de septiembre de 1784 bajo los auspicios de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País y que, posteriormente, se transformó en la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis, presidida actualmente por el Excmo. Sr. D. Domingo J. Buesa Conde, toda suerte de láminas, esculturas y medios didácticos, organizando sus clases, y adaptando sus aulas en la Casa de la Infanta, de Zaragoza, primero, y en el antiguo Seminario de San Carlos Borroneo, de la Compañía de Jesús, en la zaragozana plaza del Reino, a partir de 1791, donde permanecería hasta 1909, en que se trasladaría a su actual sede en el Museo de Zaragoza, obra de Ricardo Magdalena, que fue construido para la Exposición Hispano-Francesa de 1908, que evocaba Los Sitios de Zaragoza.

Por ello, sin duda, esta Semana Santa 2010 está siendo también la semana del recuerdo a quienes, de manera inestimable, colaboraron a engrandecer la historia de Aragón, con el recuerdo a don Juan Martín de Goicoechea y don Francisco de Goya y Lucientes (quien falleció hace 182 años también por estas fechas –15 de abril–), ilustres aragoneses a quienes debemos inmortalizar por una vida dedicada a la cultura.


R.A.N.B.A. SAN LUIS Discurso de Apertura del Año Académico 2010

2 de febrero de 2010     Publicado por Domingo Buesa Conde    

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POR EXCMO. SR. DOCTOR DON DOMINGO J. BUESA CONDE

Excelentísimo señor Presidente del Gobierno de Aragón, Excelentísimo señor Alcalde de la ciudad de Zaragoza, Excma. Sra. Consejera de Educación del Gobierno de Aragón, Excmo. y Rvdmo. Señor Arzobispo de Zaragoza, Excmo. Sr. D. Massimo Marchetti, delegado plenipotenciario del Embajador de Italia ante esta Real Academia, Magnifico señor don Guillermo Colón, príncipe de Melfi y descendiente del Almirante Colón. Ilustres y excelentísimos señores y señoras académicos, Dignísimas Autoridades, Señoras y señores,

En nombre de todos mis compañeros académicos, que componen esta Real Corporación, deseo comenzar agradeciéndoles su voluntad de acompañarnos en esta solemne apertura del Año Académico 2010, con la que se inaugura una andadura en la que esta institución espera ofrecer a la sociedad aragonesa su trabajo y su compromiso con el progreso de las Artes y el acrecentamiento de los saberes de los hombres y mujeres de Aragón.

Por eso, desde esa voluntad de servir a la Cultura aragonesa, saludamos especialmente al presidente del Gobierno de Aragón que, al distinguirnos con su presencia, nos anima a trabajar para que los aragoneses de este nuevo milenio avancen en el saber, en el pensar y en la capacidad de reaccionar críticamente. Por eso, nuestra actividad tiene que responder a las necesidades del momento y al empeño de recordar a la sociedad el sistema de valores sobre el que se sustenta la identidad aragonesa.

En esta tarea queremos ocupar la nueva andadura, que iniciamos desde la gratitud a la importante tarea institucional brillantemente desarrollada por el Excmo. Sr. Don José Pasqual de Quinto, que nos precedió en el cargo y que hoy es nuestro Presidente de Honor. Pero, en esta nueva etapa, desde la fidelidad a nuestra historia, hemos asumido que no podemos seguir de espaldas a la realidad, porque no podemos ignorar que nuestra razón es poner al servicio de esta tierra los saberes y las habilidades que custodia esta Real Corporación en cada uno de sus notables y destacados académicos, cuya brillante trayectoria intelectual es el mejor tesoro de esta institución.

Manteniendo el espíritu ilustrado de nuestros fundadores, queremos ser una academia del siglo XXI, que apueste por los nuevos lenguajes y tecnologías, aportándoles el compromiso con la veracidad que debe presidir nuestra actuación. Que contribuya a que los creadores aragoneses –para los que pedimos comprensión y apoyo- puedan sentirse embajadores de una cultura que ha dado a la Humanidad grandes figuras en todos los campos del saber y del hacer. En una palabra, esta Real Academia está dispuesta a dar una respuesta firme a las demandas culturales de nuestro tiempo, colaborando con aquellas instituciones que necesiten nuestro apoyo y trabajando –de manera coordinada y leal- con nuestra querida Universidad y con las demás reales corporaciones hermanas que atienden los saberes de Medicina, Ciencias y Jurisprudencia, a cuyos presidentes saludo con afecto.

Pero en esta tarea no queremos ir solos. Necesitamos la cercanía del Gobierno de Aragón y el apoyo del Ayuntamiento de Zaragoza, puesto que no hace falta recordar a nuestro Alcalde, al que manifestamos nuestra gratitud por su presencia, que estamos fuertemente vinculados a esta ciudad por un Real Decreto de Carlos IV, por la voluntad del conde de Aranda y por la normativa residencia de sus académicos. De esos académicos que le aseguro desean servir con ilusión a ese mundo pujante y valioso que componen los artistas y los intelectuales zaragozanos. Esta Casa aspira a que los zaragozanos la sientan como algo suyo, pero sobre todo desea que nuestra ciudad y su Ayuntamiento sientan el apoyo permanente de esta Real Corporación para todas aquellas empresas culturales que beneficien a Zaragoza. Una tarea en la que vamos a dar el primer paso, ofreciendo nuestra institución para poner en marcha las actividades de lo que será el año 2018, el IX Centenario de la conversión de Zaragoza en la capital de Aragón.

A partir de este momento, todos los aragoneses deben saber que esta Real Academia, por la historia la primera institución cultural de la Comunidad, quiere convertirse en la primera institución cultural también por su actividad y sus trabajos. Volveremos a apostar por colaborar en la enseñanza de las destrezas como hizo nuestra bicentenaria Escuela de Dibujo para Goya. Volveremos a recuperar nuestra labor de asesorar y aportar criterios razonados y objetivos allí donde la pasión anule la razón, donde impere el sinsentido. Y todos comenzaremos a cumplir esa deuda moral con la sociedad generando ciclos y actos en los que consolidemos un poco más la identidad aragonesa, nuestro amor a lo nuestro que sólo puede nacer del conocimiento.

Por eso, para ahondar en lo nuestro hemos invitado a la investigadora doña Marisa Azuara, una turolense que domina la precisión de la palabra y tiene la rectitud de criterio del investigador. Cuando entraba en contacto con Colón por su condición de discípula del ilustre catedrático don Manuel Ballesteros, no podía intuir que su trabajo en archivos italianos, portugueses y españoles, la acabaría convirtiendo en la mujer que resolviera una de las mayores incógnitas de la historia. Tras años de estudio y colaboración con universidades como Siena y Roma, con grandes especialistas como el profesor italiano doctor Mario Ascheti que nos honra con su presencia, hoy quiere compartir con nosotros que Colón es hijo de una aragonesa y, con ello, hacernos sentir partícipes una vez más de la ampliación del mundo conocido, de esa universalidad tan aragonesa.

Es tiempo pues de dar la palabra a nuestra historiadora invitada y es también el momento de dejar constancia que esta Real Academia, que hoy inicia una nueva andadura bajo mi presidencia, quiere manifestar públicamente su empeño en trabajar generosa y lealmente por este Viejo Reino de Aragón que tiene, en sus manos, muchas capacidades y a sus espaldas una rica andadura humana que es capaz de convertir los mejores sueños en realidad. A partir de ahora, los hombres y mujeres que componemos esta Real Academia vamos a dejar los discursos grandilocuentes y vamos a empeñarnos en trabajar, codo con codo, con todos los que hagan posible un futuro mejor para esta tierra.

Y en ese espíritu, me cabe el alto honor de proceder a la apertura del año académico 2010. Con la ilusión que nace de ser el primero que compete a una nueva Junta de Gobierno elegida por esta Real Corporación y nombrada por el Ministro de Educación del Gobierno de España. Desde el espíritu de libertad que inspiró las Reales Academias, en el deseo de que podamos mantener la necesaria serenidad en nuestras decisiones y asesoramientos. Y, sobre todo, desde el compromiso de todos los académicos por realizar actividades que den respuestas a los diversos campos de la acción cultural, declaro abierto el Curso 2010.

He dicho.