Y, hace unos meses, tuve la satisfacción de tener entre mis manos un libro del historiador y filólogo medievalista aragonés Antonio Ubieto Arteta, discípulo del gran historiador medievalista José María Lacarra y de Miguel, en el que explica con detalle la historia de la tierra aragonesa, cuyo título es “Historia de Aragón: Los pueblos y los despoblados” (1ª Edición de 1985 – ISBN: 84-7013-268-3), en el que encontré datos muy curiosos sobre el municipio fuendetodino.
Por ello, y dado que el propio Consistorio no parece interesado en dar a conocer la historia de sus antepasados, a tenor de la falta de interés y la ausencia de documentación histórica tanto en sus páginas oficiales como no oficiales (indagar en buscadores como Google es una pérdida de tiempo), quiero compartir con toda la Red esta información (cuya redacción he decidido retocar ligeramente), que ANUBAR Ediciones tuvo a bien difundir hace ahora 28 años…
FUENDETODOS (Z.)
H.: 411. L.: 41.20.30; E.: 2.43.42. Alt.: 750. Ext.: 6.171.Lugar, en 1348 y 1785.
Sobrecullida de Zaragoza (1488-1495). Vereda de Zaragoza (1646). Corregimiento de Zaragoza (1711-1833). Ayuntamiento (1834). Partido judicial de Belchite. Se incorpora (1965) al partido judicial de Zaragoza.Propiedad de la tierra:
En mayo de 1158, los hermanos García Pérez de Bergua y Gombaldo se repartieron varios lugares, entre los que figura Fuendetodos (UBIETO ARTUR, Nobiliario, p. 350, datado en 1128, pero que ha de ser de 1158).
El 29 de septiembre de 1348, Pedro IV de Aragón dio a Juan Fernández de Heredia el lugar y castillo de Fuendetodos, confiscado a Gombaldo de Tramaced y a Elvira López (SINUÉS, nº. 564).
En 1357 era de Gombaldo de Tramaced (UBIETO ARTUR, Nobiliario, p. 351).
El 25 de enero de 1361, Pedro IV de Aragón dio a Juan Fernández de Heredia el mero y mixto imperio y toda la jurisdicción en su lugar de Fuendetodos (SINUÉS, nº. 927).
En 1610 era del conde de Fuentes (LABAÑA, p. 151).
De señorío secular (1785).Arciprestazgo de Belchite en 1280 (RIUS, Rationes, p. 104). Obispado de Zaragoza. Parroquia dedicada a Nuestra Señora de la Asunción (1723-1727). Ermita de San Roque.
Evolución de la población: “sarracenos habitan allí, en 1280″ (RIUS, Rationes, p. 104). 61 fuegos (1488); 64 fuegos (1495); 64 fuegos (1543); 64 fuegos (1609); 43 fuegos (1646); 51 vecinos (1713); 39 vecinos (1717); 39 vecinos (1722); 39 vecinos (1787); 128 vecinos (1797). Sobre 130 casas, 76 vecinos y 360 almas (Madoz); 532 habitantes (N 1857); 234 habitantes (N 1970).


La asociación ‘Amigos del Museo de Lérida’ ha retirado el recurso que presentaron en julio ante el Tribunal Constitucional que reclamaba la propiedad de las obras de arte en litigio con Aragón, según ha confirmado su abogado, Francesc Sapena.
El secretario de la asociación, Antonio Delatorre, considera que después de dos sentencias favorables a Lérida ya nadie en Cataluña podrá entregar las obras a Aragón, según ha adelantado este viernes el diario Segre.
En la última asamblea de la asociación, celebrada el jueves de la semana pasada, se aprobó retirar este recurso y también la “disolución momentánea” de la asociación. La Audiencia de Lérida rechazó en octubre de 2011 declarar que el obispado de Lérida era propietario del arte, como pedía la asociación.
En abril de este año, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) rechazó por un defecto de forma el recurso de Amics ante aquel fallo, por lo que la asociación decidió acudir al Constitucional.
Una de las sentencias a las que se refería Delatorre es la del juzgado de lo contencioso-administrativo de Lérida, que este verano dio la razón a las instituciones leridanas al sentenciar que el Gobierno aragonés no es competente para pedir al Consorcio del Museo Diocesano de Lérida que entregue 113 piezas de arte al Obispado de Barbastro-Monzón, un conflicto que este obispado y el de Lleida arrastran desde 1995.

Hace dos años publicaba en mi querido “Diario del Alto Aragón”, en el que volveré a escribir después de unos meses de abandono por causa de mi enfermedad, un artículo en el extraordinario del día de San Jorge. Hoy continúa teniendo vigencia y quiero recordarlo justamente en el mismo día en el que los aragoneses celebramos su fiesta, en el día en el que recuperamos importantes parcelas de nuestra historia en las que nuestros antepasados quisieron ver actuar la mano divina a través de san Jorge, de ese brillante soldado que les ayudó en tantas batallas desde la conquista de Huesca en el siglo XI hasta la de Valencia en el siglo XIII. Así que sin más preámbulos aquí tenéis aquella reflexión:
El 10 de noviembre del año 1833 se publicó el primer número de una revista que salía para hablar de la vida diaria de la basílica del Pilar, que tendría una periodicidad semanal y que –era lógico- se llamaba “El Pilar”. Hoy, 177 años después la publicación, sigue editándose y ustedes la pueden coger si visitan el Pilar y se fijan que, apoyados en sus columnas, hay unos cajetines en los que podemos hacernos con un ejemplar de este semanario a cambio de una simbólica moneda. Si se paran a pensar en esto que les digo, se darán cuenta que este semanario es una de las publicaciones más antiguas de Aragón y, les sorprenderá saber, que no se ha interrumpido nunca su edición. Hace casi doscientos años la fundó el catedrático Manuel Simeón Pastor, de la Universidad de Zaragoza, con una triple intención: reflejar la vida en el templo, publicar investigaciones sobre la devoción que nos hablaran de aragonesismo y defender los valores cristianos, sin olvidar que esta revista es una revista con vocación de potenciar el papel de Zaragoza. Desde entonces diez personas la han regido, entre los que destacan los canónigos Florencio Jardiel, Leandro Aína, Eduardo Torra o Jesús Aladrén. Bajo su dirección en más de cinco mil números han escrito todos los que han destacado en el mundo de la historia y la cultura, desde Ricardo del Arco hasta Eloy Fernández Clemente, sin olvidar a los Albareda, Miguel Sancho Izquierdo, Severino Aznar, Joaquín Briz o Inocencio Jiménez… Todos ellos, antes que nada, grandes aragoneses.
Vía
De estos años data la devoción del pueblo zaragozano a su Virgen y a su templo que, popularmente, se llamará de la Virgen del Pilar, aunque oficialmente se titule de Santa María la Mayor. Si bien, no obstante, no sería hasta el 10 de octubre de 1613 cuando el Concejo zaragozano decidiera guardar como festivo el duodécimo día del décimo mes del año, con lo que la fiesta religiosa del 12 de octubre pasó a ser también festividad civil; asimismo, ya en el siglo XVIII, el
Ayer tuve la ocasión de asistir a un almuerzo-coloquio, organizado por la


