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“Don Paco”, recordando al gran actor aragonés…

19 de diciembre de 2010     Publicado por Orlando Suarez Camara    

“Un buen vino es como un buen film: dura un instante y te deja en la boca un sabor a gloria; es nuevo en cada sorbo y, como ocurre con las películas, nace y renace en cada saboreador” (Federico Fellini)

Francisco Martínez Soria, o “Don Paco” –como a él le gustaba que le llamaran–, nació en el seno de una familia humilde, tal día como ayer hace 108 años, el 18 de diciembre de 1902, en la calle Garnacha (hoy de doña Valeriana Irazoqui) de la localidad zaragozana de Tarazona; y fue bautizado, dos días después, en la capilla de San Andrés de la Seo. No obstante, siendo muy joven aún, su familia se trasladó a Barcelona, donde comenzó sus estudios y, tras ellos, su trabajo como dependiente y, más tarde, como comercial.

“Don Paco” fue un actor vocacional por excelencia, y empezó sus actividades en la escena en el colegio y, posteriormente, en teatros universitarios. Años después, se convirtió en una destacada figura en el teatro de aficionados de Barcelona y, ya en 1938, pasó al campo profesional, contratado como actor cómico, en la compañía Rafael López Somoza.

Pero, tan sólo dos años más tarde, formó su propia compañía, la cual desarrolló una actividad continua durante muchos años. En la siguiente década (1950) adquirió, como copropietario, el Teatro Talía de la ciudad condal, aunque sólo tardó un lustro en conseguir la propiedad total de dicho teatro y, pocos años después, vio cumplido su gran sueño: derribar «la vieja barraca» y levantar en su lugar el cómodo y moderno teatro que hoy disfrutan los barceloneses.

Sin duda, fue un actor carismático, de celebrada comicidad y comediante de una pieza, pero sus inicios cinematográficos estuvieron repletos de titubeos y de indecisiones. Así, su primera aparición en la pantalla fue en un film menor, titulado ‘Error judicial’ y realizada en 1935 por Juan Faidella, que le sirvió para descubrir un mundo distinto y misterioso, que se parecía bastante al teatro pero, sin embargo, era distinto. Y, como buen aragonés, peldaño a peldaño, fue escalando el justo puesto que merecía, aunque el teatro nos privó de él hasta el año 1965, de la mano de Pedro Lazaga, con quien grabó uno de sus mayores éxitos: ‘La ciudad no es para mí’.

Su capacidad para los más diversos personajes y caracteres estaba fuera de toda duda, como su popular representación del personaje rústico que mira, con ojos asombrados, un mundo que parece despegarse del que soñaba desde su rusticidad entre ingenua y sabia. Por ello, los caracteres creados por Paco Martínez Soria captaron inmediatamente a un público cautivado por la sugestión de un tipo que, desde el escenario, le ofrecía un ente vivo y emocionante.

Entre sus éxitos más notables se cuentan los creados en las piezas teatrales ‘El abuelo Curro’, ‘Mi cocinera’, ‘El sosiego’, ‘La tía de Carlos’, ‘La locura de don Juan’, ‘Bonaparte quiere vivir tranquilo’, ‘De profesión, soltero’ o, entre muchas otras, la anteriormente mencionada ‘La ciudad no es para mí’, cuya actuación motivó la concesión de la Placa de San Juan Bosco por votación popular, en 1966, y con la cual, gracias a un vídeo que he encontrado en YouTube, quiero concluir este artículo:

Bibliografía: Ramos, Dionisio: Paco Martínez Soria, su vida y sus éxitos; Guara Editorial, Zaragoza, 1978 (vía GEA).


Zaragoza en los inicios del cine…

6 de noviembre de 2010     Publicado por Domingo Buesa Conde    

Era el año 1899 y Eduardo Jimeno Correas se ha subido a una escalera de dos hojas y se dispone a filmar la que durante mucho tiempo se consideró como la primera película filmada en territorio español. Si hoy es la segunda, poco nos importa pues la importancia del hecho es que un administrativo del Ayuntamiento de Zaragoza llamado Eduardo Jimeno Correas se ha convertido en el realizador, operador, fotógrafo, y empresario más importante de la prehistoria del cine español. Nacido en 1870, este personaje innovador y moderno quedó prendado por el cine y decidió abrir en la Paseo de la Independencia el primer Salón de cine en Zaragoza y además de permitir a los zaragozanos de finales del siglo XIX contemplar las primeras películas que se rodaron en Francia, pasó a la acción y decidió filmar él mismo lo que ocurría a su alrededor. Para ello, como les decía, agarró la escalera y se colocó en ella frente a la puerta de la Basílica del Pilar a esperar que las gentes salieran de misa de doce. Y allí se montó y bien montada, las gentes se vieron sorprendidas y acaso intuyeron que estaban escribiendo un capítulo fundamental de la historia del cine español. Acabada la filmación, Eduardo Jimeno se marchó a un pequeño laboratorio que tenía en la Posada de las Almas y rebeló la cinta. La ciudad pronto conoció la realidad del fotógrafo subido a la escalera y dicen que fueron inmensas las filas de gentes que acudían a la sala del Paseo de la Independencia para verse salir de misa de doce. Y este acontecimiento es el que recuerda una escultura en la plaza Ariño, porque ya saben que en esta ciudad somos así de estrafalarios: si esto ocurre en la plaza del Pilar ponemos la escultura que lo recuerda en otro lugar… En fin, ya saben algún sensato responsable debería remediar esta majadería. Y como dato el gran protagonista murió el año 1947 en Madrid, ya como empresario de una barraca de feria y de salones de cine.


La “Salida de misa de doce” de Eduardo Jimeno Correas

5 de noviembre de 2010     Publicado por Orlando Suarez Camara    

“El cine no es un trozo de vida, sino un pedazo de pastel” (Alfred Hitchcock)

Vía GEA | Hoy, 5 de noviembre, es un día muy especial para el cine español y para Zaragoza, cuyo nexo de unión es el cineasta y realizador zaragozano, Eduardo Jimeno Correas (1870-1947), quien comenzó su vida profesional como administrativo en el Ayuntamiento de Zaragoza aunque, poco más tarde, se independizó para hacerse empresario, junto con su padre, de una barraca de feria. Con su atracción recorrió toda la geografía española, para establecerse permanentemente en Madrid. Pero todo cambiaría, como muy bien narra el periodista e historiador de cine, Carlos Fernández Cuenca, con la visita al cinematógrafo Lumière: «El padre vio en las proyecciones animadas, como lo viera antes George Méliès para completar sus espectáculos de ilusionismo en el Teatro Robert-Houdin, de París, un elemento valiosísimo para añadir a sus barracas de feria. Por su parte, al hijo, aficionado a la fotografía, entusiasmóle el valor científico de la invención. A los pocos días, con 32.000 francos en la cartera, Jimeno padre tomaba el tren hacia París, deslumbrado con el usual equívoco que para millones de personas identifica a la capital con toda Francia».

Ya en septiembre de 1896, Eduardo arrendó en Zaragoza un local en el paseo de la Independencia, 27 (entre las calles Sanclemente y García Gil) y abrió allí, en los bajos, el primer Salón de Cine zaragozano, celebrando su primera sesión cinematográfica el día 14 de septiembre, de media hora de duración y por un importe de la entrada de una peseta para preferencia y cincuenta céntimos para general. Tan sólo dos periódicos locales, La Derecha y el Diario de Zaragoza, dieron referencia del acontecimiento que viviría ese día la ciudad. Y, aunque no se especificaban los títulos de las películas presentadas, se supone que serían las que por entonces había en el mercado: los clásicos films ofrecidos por los Lumière, representados por Alexandre Promio en Madrid pocos meses antes.

Las proyecciones en el local del Paseo se prolongaron hasta bien pasadas las Fiestas del Pilar. Pero, entre las fechas de apertura y de clausura, tuvo lugar un acontecimiento que ha sido considerado, hasta hace poco, clave para nuestra Historia del Cine, pues se aceptaba que la película de Correas, titulada Salida de Misa de Doce del Pilar de Zaragoza, era la primera filmada en el territorio español. No obstante, a raíz de los actos de conmemoración del centenario del cine, se desacreditaron los argumentos que apoyaban la fecha supuesta de la filmación, ya que las investigaciones de Jean-Claude Seguin (a partir del archivo de los Lumière en Lyon) dejaron claro que ningún aparato de la firma pudo venderse antes del 1 de enero de 1897 a los concesionarios y del 1 de mayo al público, lo que hacía casi imposible la adquisición de uno de ellos por parte de Jimeno.

Poco más tarde, el catedrático Agustín Sánchez Vidal, en el libro “El siglo de la luz”, se enmendaba a sí mismo retrasando la fecha de Salida de misa del Pilar hasta el 5 de noviembre del año 1899, cumpliéndose hoy 111 años. Esta hipótesis se sustentaba en un minucioso peinado de la prensa zaragozana de la época que no recogía ese acontecimiento hasta el 7 y 25 de noviembre del citado año, coincidiendo con el rodaje de una Salida de misa de once y de otra Salida de misa de doce, unida a las maniobras de Pontoneros (que parece que sí quedaron impresionadas, en contra de lo que se creía hasta ahora). Todo ello coincide, además, con la cronología propuesta por José Blasco Ijazo en la publicación Zaragoza y sus espectáculos. De esta manera, la primera película rodada en la capital aragonesa sería –por ahora– el “Desfile del Regimiento de Castillejos”, que se impresionó el 11 de marzo de 1897, siempre según el citado investigador y hasta que no se demuestre lo contrario.

En cualquier caso, nadie le podrá quitar jamás a Eduardo Jimeno Correa su ilustre condición de pionero de nuestro cine