En el año 1979 la catedral de Roda de Isábena vivía una existencia tranquila, recordando su condición de antiguo santuario ribagorzano fundado en el lejano siglo X. Roda es un mito en nuestra historia, por su capacidad de crear instituciones y por las agresiones que ha sufrido, como cuando catorce mulos con anuencia de Isabel II se llevarse el oro y la plata hacia Lérida. Esta localidad, que presume de ser la población más pequeña de España que cuenta con un templo catedralicio, fue saqueada por Erik el Belga en el invierno de 1979. La entrada de este ladrón internacional de obras de arte en el escenario aragonés fue dramático y de ello hablan Siresa y Roda de Isábena donde robó las mejores y más valiosas piezas, especialmente la famosa silla de san Ramón que luego, sus colaboradores, destrozaron salvajemente. Este hecho, solamente este hecho no se lo podemos perdonar como le dije en un documental en el que coincidí con él ya prácticamente ciego y abatido, después de que en julio de 1995 regalara a esta catedral una exposición de pinturas suyas con cuya venta se restauró alguna pieza del tesoro catedralicio que él destrozó. Hoy recordamos que Leminyana, antes de morir, perdonó a Erik el belga que, tras unos años de cárcel, goza de total libertad. Pero a los demás, alejados de la bondad del sacerdote ribagorzano, se nos hace muy cuesta arriba.
1. Lectura del acuerdo corporativo por el Ilmo. Sr. D. Javier Sauras Viñuales.
2. Discurso laudatorio pronunciado por el Ilmo. Sr. D. Juan Antonio Cremades.
3. Interpretación al órgano por el maestro D. Antonio Baciero.
4. Clausura del acto por el Excmo. Sr. D. Domingo J. Buesa Conde.
Mosen Leminyana falleció el pasado 18 de noviembre de 2009 en la ciudad de Barbastro, siendo, como diría Domingo Buesa, “una de las figuras más notables de la vida eclesial del Aragón oriental, de esas tierras que en el pasado fueron la frontera con el viejo territorio condal barcelonés y que en el presente han vivido la necesidad de recuperar su propia identidad y recuperar los bienes que el obispado de Lérida se les llevó por la fuerza de la legislación canónica y que, ahora, no quiere devolver en cumplimiento de esa misma legislación canónica”.
El primer destino de este sacerdote barcelonés fue Tamarite de Litera y, más adelante, Peraltilla, Azara y Azlor; pero, al pasar estos últimos a la Diócesis de Huesca, se le destinó a San Esteban de Litera, donde permaneció hasta 1970, labor que compaginaba con su cargo de Delegado Episcopal de Cáritas, en el Obispado de Lérida. Tras ello, al quedar vacante la parroquia de Roda de Isábena, le propusieron el puesto y, lo que parecía ser provisional, se convirtió en su vida.
La noche del 6 al 7 de diciembre de 1979, la localidad de Roda y, especialmente, su párroco, sufrieron uno de los peores sucesos de su historia; se saqueó la antigua catedral perdiendo gran parte de sus bienes. El responsable fue René Alphonse Van Den Berghe, más conocido por Erik ‘el Belga’, poseedor de un amplio currículum como ladrón de obras de arte, quien fue detenido poco tiempo después y trasladado a la cárcel Modelo de Barcelona. Desde allí se puso en contacto con Leminyana para advertirle del peligro que corrían esos bienes y, más concretamente, la silla de San Ramón, reliquia del siglo X-XII, actualmente recuperada y expuesta en Roda de Isábena.
Fundador de la Colonia de Obarra y amante del arte y la arquitectura románica, Leminyana consolidó y restauró, a título personal, las parroquias de El Soler, Torrelabad, Monte de Roda, Puebla de Roda y Serraduy, así como realizó obras en la parroquia de Roda de Isábena y otros proyectos en ermitas, como es el caso de la Virgen de la Faja.
Por todos estos motivos, en julio de 2001, se le otorgó la encomienda de Alfonso X el Sabio, de manos del Delegado de Gobierno en Aragón, Eduardo Ameijide, en reconocimiento a la labor efectuada en la reconstrucción y restauración del patrimonio aragonés. Y, en 2008, el reconocimiento le llegó por parte de la Real Academia de San Luis, cuyos miembros lo nombraron académico de honor. Así, el sábado será un nuevo capítulo en recuerdo de “una de las figuras más notables de la vida eclesial del Aragón oriental…”, y os esperamos allí…