El Museo Diocesano de Zaragoza ha apostado por recuperar ese ciclo cristiano que marcaba el devenir del año, un ciclo que arranca con los espacios en los que se conmemora el nacimiento de Jesús de Nazaret en la ciudad de Belén, en ese espacio humilde y abandonado de la cueva o del pesebre que tanto gustaba al extraordinario Francisco de Asís, un santo que nos reconcilia con el género humano, que nos habla de la dignidad de todos los seres que pueblan la creación.
Y de esa apuesta he hablado en mi intervención semanal en el programa matinal de la COPE, cada martes al filo de la una y cuarto del mediodía, acompañado en esta ocasión por Enrique que lideraba hoy la mañana de la COPE. He hablado de ese capitel del siglo XII, procedente de la desaparecida iglesia de Santiago de Zaragoza, que nos representa a la Virgen en una posición no muy habitual en el arte occidental: tumbada en la cama después de dar a luz a Jesús y acompañada por la partera. Y en otra estancia, ensimismado y con el zapato colgando de su pie derecho, como jugando con él, esta san José arropado por unas gruesas medias de lana que le protegen del frío invernal de esta tierra. Todo es historia y todo es presente, futuro lleno de vida porque el Niño nace para inaugurar otro ciclo que nos lleva hacia adelante, camino de la Verdad y de la Vida.
Y junto a ese testimonio de la segunda mitad del siglo XII, los niños de hoy construyen su particular belén con cartones y materiales reciclados, en esos talleres didácticos de la Navidad que ha puesto en marcha el Museo Diocesano y que han llenado su matricula a tope. Hoy se une el pasado y el futuro, pervive la vida en la sonrisa de los niños que juegan y aprenden cosas de la Navidad. Buenas mañanas para estas centenarias casas del Obispo de Zaragoza. Nuestro guía Jorge y sus gentes, Alicia una profesional de la atención a la infancia, y Brianda o Virginia, dos alumnas del último curso de Magisterio en la Facultad de Educación, lo han hecho posible. Su foto es el mejor homenaje a gentes que apuestan por formar y educar a la sociedad del futuro.
El pasado 25 de noviembre, por la tarde y en los salones públicos del Excmo. Ayuntamiento de Jaca se firmó el acta de constitución del Observatorio Jacobeo que es una gran apuesta de las ciudades y de sus amigos jacobeos por el Camino. El texto que firmaron los representantes de Santiago, Burgos, Astorga, Logroño o Jaca, es suficientemente importante como para que les transcriba los tres últimos párrafos donde queda claro lo que es y significa esta apuesta. Allí nos decían que
“En esta tarea queremos sentar las bases en esta reunión de Jaca, recuperando la idea que ha hecho posible una nueva época en el espíritu jacobeo, apostando desde el encuentro de nuestras ciudades por un Observatorio del Camino, un Observatorio que sea espacio de memoria para todo lo que sabemos y hacemos, al mismo tiempo que espacio de futuro ofreciendo modelos de acercamiento a las ciudades y a sus valores civilizadores”.
Este sería el inicio de una gran época, un tiempo de colaborar en el desarrollo de las sociedades, el momento en el que las ciudades serían el motor del Camino y el Camino sería el motor de las ciudades. Por fin, podríamos hablar de un Camino de Santiago y no un Camino a Santiago.