Archivo para el mes de diciembre de 2010

Ángel Mingote Lorente y Daroca…

30 de diciembre de 2010     Publicado por Domingo Buesa Conde    

Tal día como hoy, 29 de diciembre, pero en 1961, murió el musicólogo darocense Ángel Mingote Lorente, que era hijo del organista de esa Colegial, que estudió en el Colegio de Infanticos del Pilar y que, al final, acabó siendo profesor de solfeo en el Real Conservatorio de Música y director artístico de la editorial Unión Musical Española. Pero, sobre todo, acabó siendo un gran estudioso del folklore aragonés y autor del Cancionero musical de la provincia de Zaragoza. Y, además, el padre del gran dibujante Antonio Mingote.


El día que asesinaron al Justicia de Aragón

20 de diciembre de 2010     Publicado por Domingo Buesa Conde    

No es un título de novela, es la cruda memoria de lo que ocurrió en esta ciudad de Zaragoza el día 20 de diciembre del año 1591, en el momento en el que los zaragozanos -salvo contadas excepciones- escondieron su cobardía tras los ventanucos de sus casas para dejar decapitar a un jóven que sólo había cometido un delito: intentar defender los derechos de esos cobardes. Y los mancho conscientemente con el tufo de la cobardía puesto que no la tuvieron para lograr, poco antes, que pudiera escaparse el causante de todo este embrollo: el secretario Antonio Pérez, acaso instrumento del irascible rey enlutado Felipe II. A ese sí y a este no, al de fuera si al de casa no. Todo suena a actual. Hoy su escultura la enmarcan dos filas de banderas, pero su monolito está levantado sobre la cobardía de los que escriben la historia. Por eso, seamos serios y no politicemos a este pobre mártir. Menos floripondios, menos caras teatrales de dolor y más autoreflexión, no sea que pasen las mismas cosas quinientos años después… Y esto seguro que al bueno de don Juan no le gustará.


Rey Ardid o cuando el ajedrez es como la vida misma…

20 de diciembre de 2010     Publicado por Orlando Suarez Camara    

“En la vida, como en ajedrez, las piezas mayores pueden volverse sobre sus pasos, pero los peones sólo tienen un sentido de avance” (Juan Benet Goitia)

Vía GEA | Ramón Rey Ardid fue un ajedrecista y médico aragonés, en la especialidad de psiquiatría, que nació en Zaragoza, tal día como hoy, en 1903 y falleció en su ciudad natal a la edad de 84 años. Su carrera en el deporte de mesa comenzó, iniciado por su padre, a los 14 años, que compaginaría, entre 1920 y 1926, con la carrera de Medicina en Zaragoza, que terminó con Premio Extraordinario, especializándose en Psiquiatría en Madrid, con el Dr. Lafora.

Desde 1929 a 1942, Rey Ardid se proclamó campeón de España de ajedrez de forma ininterrumpida y, cuatro años después, dejó su actividad ajedrecística para dedicarse por entero a su carrera, con un gran palmarés:

En 1929 se proclama por primera vez campeón de España de ajedrez venciendo a Manuel Golmayo (+4 –1 =2), reteniendo el título durante 13 años.
En 1934, en el Torneo de Sitges, consiguió el mejor triunfo de su carrera ajedrecística, al quedar en segunda posición, detrás de Lilienthal, y por delante de Tartakower y Spielmann. La partida en que derrotó a Tartakower fue magistral y se publicó en la mayoría de las revistas de ajedrez de todo el mundo.
En 1943 pierde el título de Campeón de España ante el ajedrecista José Sanz (+3 –4 =3) y, al año siguiente, por desavenencias con la Federación, abandona las competiciones oficiales. En este mismo año juega un match con el campeón del mundo Alekhine, perdiendo una partida y haciendo tablas en tres.
En 1946 triunfa en el Trofeo Casa Alba de Madrid y se retira del ajedrez para dedicarse a la medicina.

Pero, dejando a un lado por un momento su carrera ajedrecista, fue Director del Sanatorio Psiquiátrico Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza en 1945 y primer catedrático de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de Zaragoza en 1966, así como académico de la Real Academia de Medicina y miembro fundador del Movimiento de Medicina de la Persona (Ginebra).

Desde su jubilación, en 1973, volvió a participar en torneos de ajedrez abiertos y amistosos; fue maestro internacional de ajedrez, lo que le sitúa como uno de los más destacados jugadores mundiales, a lo que añadió su match con el campeón del mundo Alekhine; fue innovador en la terapia de la esquizofrenia al introducir el método del bombeo espinal, sobre el que pronunció varias conferencias en universidades de Austria y Alemania; es autor de numerosos trabajos médicos y psiquiátricos, así como de doce libros de ajedrez, entre los que destacan ‘Los principios del ajedrez’, ‘Cien partidas de ajedrez’ y ‘Aperturas y finales’.

Su memoria quedará perpetuada debido a que IberCaja tuvo a bien rebautizar su torneo anual de ajedrez con su nombre y, claro está, a que, desde el año 1994, funciona la Fundación «Ramón Rey Ardid», una entidad sin ánimo de lucro que tiene su razón de ser en su utilidad como instrumento válido para que las personas y grupos con discapacidades, deficiencias y minusvalías, en especial relacionadas con la salud mental, y otros colectivos que presentan dificultades para su integración social y/o laboral, como infancia, juventud y tercera edad, logren plena participación social y laboral, tengan cubiertas sus necesidades y mejoren su calidad de vida y la de sus familiares, concertando, para ello, programas para el desarrollo de actividades de asistencia, prevención, rehabilitación, integración sociolaboral y formación o realizando directamente estas funciones.


Nace Antonio Durán Gudiol en 1918

20 de diciembre de 2010     Publicado por Domingo Buesa Conde    

Hoy, un día antes del día que recordaremos su cumpleaños, mañana martes 21, quiero hablar del que fuera y será siempre mi maestro en estas lides de la Historia. Por eso, completando que hemos hablado en otras ocasiones de muchos historiadores de esta tierra, incluso hemos hecho mención de aquellos que hicieron posible el avance de nuestra investigación, que plantearon nuevas teorías y explicaciones sobre el origen del condado y del reino de Aragón, ahora vamos a referirnos a uno de esos autores claves, nacido en tierras de Vic, el 21 de diciembre de 1918. Me refiero a don Antonio Durán Gudiol, Historiador medievalista y sacerdote, oscense de hecho y corazón desde 1947, cuando ganó por oposición la plaza de canónigo archivero de la catedral de Huesca. Allí, en la torre donde estaba el viejo archivo secular, fue descubriendo la historia medieval eclesiástica altoaragonesa y los orígenes de los condados de Sobrarbe, Ribagorza y del reino de Aragón. Publicó sus documentos y su primer estudio versó sobre «La fábrica de la catedral de Huesca» y pronto comenzó intentar explicarnos también la historia de los santos oscenses como Lorenzo, Odón, Félix, Nunilona y Alodia, Eurosia…

Pero, entre todas su obras, destaca su sintesis De la Marca superior de Al-Andalus al reino de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza, Z., 1976, que fue nada más y nada menos que Premio «Menéndez Pelayo» del CSIC en el año 1967, y que no se publicó entonces por descubrir que su autor era un cura tenido por rojo en la Huesca de aquellos años del régimen franquista. A partir de entonces, recupera el siglo XI como espacio de estudio y en especial la historia del primer rey aragonés, de Ramiro I, y dedica muchas horas a estudiar el Arte altoaragonés de los siglos X y XI (1974) y Las iglesias mozárabes del Serrablo (1976) en los que postuló la existencia de un presunto arte mozárabe en la comarca de Serrablo que él recupera del olvido. Cuando muere en Huesca el 6 de noviembre de 1995, ya es una referencia para la historia de todos los aragoneses que le han dado el premio Aragón.


Asesinato del Justicia Juan de Lanuza en 1591

20 de diciembre de 2010     Publicado por Domingo Buesa Conde    

Hemos hablado en otras ocasiones de este pobre joven aragonés, miembro de una poderosa familia que iba ocupando el cargo de Justicia de Aragón y que se vio inmerso en los graves problemas que se derivaron de la huida de la corte del secretario Antonio Pérez, acusado de un crimen que había ordenado ejecutar el propio rey Felipe II. Antonio Pérez, como descendiente de aragoneses se acogió al derecho de ser juzgado por el Justicia de Aragón y se liberó de las manos de la justicia real que querían acallar a un testigo de algunos manejos singulares del rey Felipe II. En consecuencia, este rey de Castilla y Aragón se encoleriza por la decisión del Justicia de cumplir con el derecho aragonés y no dejar que juzguen los castellanos al huido Antonio Pérez. Y se encoleriza mucho más al saber que los zaragozanos se han amotinado y han liberado al susodicho Antonio Pérez. Por ello, decide invadir con sus ejércitos Aragón, lugar del que era rey, y le sale a defender nuestras fronteras el justicia de Aragón que llevaba pocos meses al frente del cargo. Lo derrotan y lo apresan. Y ya saben como terminó. Lo mataron en la plaza del Mercado de Zaragoza, donde hoy está el Mercado central, ante el silencio cómplice y cobarde de las gentes de esta ciudad que no supieron ni quisieron defender al XXXIV Justicia que moría decapitado por haber pretendido defender los derechos y libertades de los mismos ciudadanos que aquella triste mañana del 20 de diciembre de 1591 se escondían cobardemente en sus casas. Cosa que no hicieron con el secretario del rey Felipe II al que habían liberado y ayudado a huir a Francia e Inglaterra, desde donde crearía la Leyenda Negra sobre España.


José de Calasanz se ordena sacerdote en 1583

20 de diciembre de 2010     Publicado por Domingo Buesa Conde    

Hace unos días inaugurábamos en Zaragoza la Plaza del padre Pedro, en el encuentro de la calle del Padre Boggiero con la de Ramón y Cajal, haciendo justicia así a un hombre que dedicó su vida a los niños y en especial a los más necesitados. Pero hoy vamos a traer a nuestras efemérides un acontecimiento del hombre que inspiró al padre Pedro, del fundador de los escolapios, de un pedagogo excepcional que se llamó José de Calasanz y que fue canonizado en el año 1767, para ser –siglos después– declarado por el papa Pío XII «celestial patrono de todas las escuelas populares cristianas del mundo», en agosto de 1948. Calasanz es un altoaragonés nacido en el lugar de Peralta de la Sal en 1557 y muerto en Roma en 1648, después de haber fundado en el año 1597 –en el Transtebere- una escuela elemental, «la primera escuela pública, popular y gratuita de Europa». Y de haber fundado la Congregación de las Escuelas Pías, aprobada por el papa Paulo V en 1617. Hoy lo recordamos puesto que, después de estudiar filosofía, derecho y teología en las universidades Lérida, Valencia y Alcalá de Henares, el 17 de diciembre de 1583 se ordenó sacerdote y comenzó unos años de labor pastoral que desarrolló en tierras catalanas e incluso en Jaca. Así comenzaba la andadura de quien acabaría dedicándose totalmente a los niños, a abrir escuelas y organizar un cuerpo de maestros.


Nace Catalina de Aragón en 1985

20 de diciembre de 2010     Publicado por Domingo Buesa Conde    

Recientemente hemos podido ver en la televisión una serie de capítulos recreando la historia del rey inglés Enrique VIII, un “señor” que, como ya saben, era inapetente sexual, quiero decir lo contrario y hasta el punto que, como el Papa de Roma no le dejaba contraer matrimonio con una amante suya, se separó de Roma y fundó la iglesia anglicana. Detrás de toda esta historia estaba la princesa Catalina, hija menor de los Reyes Católicos, que había nacido en Alcalá de Henares en 1485, un w16 de diciembre, y que murió en Gran Bretaña en 7 de enero de 1536 recluida en un castillo y manteniendo una dignidad que ninguno de la familia inglesa supo mantener. Podemos recordar que esta princesa española la mandaron a casar con el príncipe Arturo para conseguir la alianza con el reino de Inglaterra. Pero el príncipe de Gales, murió al año siguiente, y la casaron con el nuevo heredero del trono inglés, el futuro Enrique VIII, quien pronto hizo reina a Catalina (1504). Al fallecer la reina Isabel en ese mismo año, Fernando el Católico quedaba como rey de Aragón, de este modo se justifica que, en Inglaterra, Catalina fuera conocida como princesa de Aragón, puesto que desde 1504 ya no sería la hija de los reyes de Castilla y de Aragón, sino de Fernando II de Aragón. El período del reinado de esta princesa va de 1509 a 1525 y los historiadores ingleses hablan de la «época de Catalina», destacando su apoyo a la cultura, su protección a pensadores como Erasmo de Roterdam, o su preocupación por atender a los marginados y crear becas para que estudiaran alumnos sin recursos en las universidades de Oxford y Cambridge, donde ella pagaba y mantenía varias cátedras, hasta que fue recluida por el lascivo e impresentable Enrique VIII y murió de cáncer, convirtiéndose en un mito que Skahespeare llevó a la literatura en obras como “Todo es verdad”, más conocido por Enrique VIII) y Calderón de la Barca con La cisma de Inglaterra, en la que llena de poesía su persona.


Cuando el ajedrez es como la vida misma…

20 de diciembre de 2010     Publicado por Orlando Suarez Camara    

Ramón Rey Ardid fue un ajedrecista y médico aragonés, en la especialidad de psiquiatría, que nació en Zaragoza, tal día como hoy, en 1903 y falleció en su ciudad natal a la edad de 84 años. Su carrera en el deporte de mesa comenzó, iniciado por su padre, a los 14 años, que compaginaría, entre 1920 y 1926, con la carrera de Medicina en Zaragoza, que terminó con Premio Extraordinario, especializándose en Psiquiatría en Madrid, con el Dr. Lafora.

Desde 1929 a 1942, Rey Ardid se proclamó campeón de España de ajedrez de forma ininterrumpida y, cuatro años después, dejó su actividad ajedrecística para dedicarse por entero a su carrera, con un gran palmarés:

  • En 1929 se proclama por primera vez campeón de España de ajedrez venciendo a Manuel Golmayo (+4 –1 =2), reteniendo el título durante 13 años.
  • En 1934, en el Torneo de Sitges, consiguió el mejor triunfo de su carrera ajedrecística, al quedar en segunda posición, detrás de Lilienthal, y por delante de Tartakower y Spielmann. La partida en que derrotó a Tartakower fue magistral y se publicó en la mayoría de las revistas de ajedrez de todo el mundo.
  • En 1943 pierde el título de Campeón de España ante el ajedrecista José Sanz (+3 –4 =3) y, al año siguiente, por desavenencias con la Federación, abandona las competiciones oficiales. En este mismo año juega un match con el campeón del mundo Alekhine, perdiendo una partida y haciendo tablas en tres.
  • En 1946 triunfa en el Trofeo Casa Alba de Madrid y se retira del ajedrez para dedicarse a la medicina.

 

Pero, dejando a un lado por un momento su carrera ajedrecista, fue Director del Sanatorio Psiquiátrico Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza en 1945 y primer catedrático de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de Zaragoza en 1966, así como académico de la Real Academia de Medicina y miembro fundador del Movimiento de Medicina de la Persona (Ginebra).

Desde su jubilación, en 1973, volvió a participar en torneos de ajedrez abiertos y amistosos; fue maestro internacional de ajedrez, lo que le sitúa como uno de los más destacados jugadores mundiales, a lo que añadió su match con el campeón del mundo Alekhine; fue innovador en la terapia de la esquizofrenia al introducir el método del “bombeo espinal“, sobre el que pronunció varias conferencias en universidades de Austria y Alemania; es autor de numerosos trabajos médicos y psiquiátricos, así como de doce libros de ajedrez, entre los que destacan ‘Los principios del ajedrez’, ‘Cien partidas de ajedrez’ y ‘Aperturas y finales’.

Su memoria quedará perpetuada debido a que IberCaja tuvo a bien rebautizar su torneo anual de ajedrez con su nombre y, claro está, a que, desde el año 1994, funciona la Fundación «Ramón Rey Ardid», una entidad sin ánimo de lucro que tiene su razón de ser en su utilidad como instrumento válido para que las personas y grupos con discapacidades, deficiencias y minusvalías, en especial relacionadas con la salud mental, y otros colectivos que presentan dificultades para su integración social y/o laboral, como infancia, juventud y tercera edad, logren plena participación social y laboral, tengan cubiertas sus necesidades y mejoren su calidad de vida y la de sus familiares, concertando, para ello, programas para el desarrollo de actividades de asistencia, prevención, rehabilitación, integración sociolaboral y formación o realizando directamente estas funciones.


“Don Paco”, recordando al gran actor aragonés…

19 de diciembre de 2010     Publicado por Orlando Suarez Camara    

“Un buen vino es como un buen film: dura un instante y te deja en la boca un sabor a gloria; es nuevo en cada sorbo y, como ocurre con las películas, nace y renace en cada saboreador” (Federico Fellini)

Francisco Martínez Soria, o “Don Paco” –como a él le gustaba que le llamaran–, nació en el seno de una familia humilde, tal día como ayer hace 108 años, el 18 de diciembre de 1902, en la calle Garnacha (hoy de doña Valeriana Irazoqui) de la localidad zaragozana de Tarazona; y fue bautizado, dos días después, en la capilla de San Andrés de la Seo. No obstante, siendo muy joven aún, su familia se trasladó a Barcelona, donde comenzó sus estudios y, tras ellos, su trabajo como dependiente y, más tarde, como comercial.

“Don Paco” fue un actor vocacional por excelencia, y empezó sus actividades en la escena en el colegio y, posteriormente, en teatros universitarios. Años después, se convirtió en una destacada figura en el teatro de aficionados de Barcelona y, ya en 1938, pasó al campo profesional, contratado como actor cómico, en la compañía Rafael López Somoza.

Pero, tan sólo dos años más tarde, formó su propia compañía, la cual desarrolló una actividad continua durante muchos años. En la siguiente década (1950) adquirió, como copropietario, el Teatro Talía de la ciudad condal, aunque sólo tardó un lustro en conseguir la propiedad total de dicho teatro y, pocos años después, vio cumplido su gran sueño: derribar «la vieja barraca» y levantar en su lugar el cómodo y moderno teatro que hoy disfrutan los barceloneses.

Sin duda, fue un actor carismático, de celebrada comicidad y comediante de una pieza, pero sus inicios cinematográficos estuvieron repletos de titubeos y de indecisiones. Así, su primera aparición en la pantalla fue en un film menor, titulado ‘Error judicial’ y realizada en 1935 por Juan Faidella, que le sirvió para descubrir un mundo distinto y misterioso, que se parecía bastante al teatro pero, sin embargo, era distinto. Y, como buen aragonés, peldaño a peldaño, fue escalando el justo puesto que merecía, aunque el teatro nos privó de él hasta el año 1965, de la mano de Pedro Lazaga, con quien grabó uno de sus mayores éxitos: ‘La ciudad no es para mí’.

Su capacidad para los más diversos personajes y caracteres estaba fuera de toda duda, como su popular representación del personaje rústico que mira, con ojos asombrados, un mundo que parece despegarse del que soñaba desde su rusticidad entre ingenua y sabia. Por ello, los caracteres creados por Paco Martínez Soria captaron inmediatamente a un público cautivado por la sugestión de un tipo que, desde el escenario, le ofrecía un ente vivo y emocionante.

Entre sus éxitos más notables se cuentan los creados en las piezas teatrales ‘El abuelo Curro’, ‘Mi cocinera’, ‘El sosiego’, ‘La tía de Carlos’, ‘La locura de don Juan’, ‘Bonaparte quiere vivir tranquilo’, ‘De profesión, soltero’ o, entre muchas otras, la anteriormente mencionada ‘La ciudad no es para mí’, cuya actuación motivó la concesión de la Placa de San Juan Bosco por votación popular, en 1966, y con la cual, gracias a un vídeo que he encontrado en YouTube, quiero concluir este artículo:

Bibliografía: Ramos, Dionisio: Paco Martínez Soria, su vida y sus éxitos; Guara Editorial, Zaragoza, 1978 (vía GEA).


Recordando a Paco Martínez Soria

19 de diciembre de 2010     Publicado por Orlando Suarez Camara    

Francisco Martínez Soria, o “Don Paco” –como a él le gustaba que le llamaran–, nació en el seno de una familia humilde, tal día como ayer hace 108 años, el 18 de diciembre de 1902, en la calle Garnacha (hoy de doña Valeriana Irazoqui) de la localidad zaragozana de Tarazona; y fue bautizado, dos días después, en la capilla de San Andrés de la Seo. No obstante, siendo muy joven aún, su familia se trasladó a Barcelona, donde comenzó sus estudios y, tras ellos, su trabajo como dependiente y, más tarde, como comercial.

“Don Paco” fue un actor vocacional por excelencia, y empezó sus actividades en la escena en el colegio y, posteriormente, en teatros universitarios. Años después, se convirtió en una destacada figura en el teatro de aficionados de Barcelona y, ya en 1938, pasó al campo profesional, contratado como actor cómico, en la compañía Rafael López Somoza.

Pero, tan sólo dos años más tarde, formó su propia compañía, la cual desarrolló una actividad continua durante muchos años. En la siguiente década (1950) adquirió, como copropietario, el Teatro Talía de la ciudad condal, aunque sólo tardó un lustro en conseguir la propiedad total de dicho teatro y, pocos años después, vio cumplido su gran sueño: derribar «la vieja barraca» y levantar en su lugar el cómodo y moderno teatro que hoy disfrutan los barceloneses.

Sin duda, fue un actor carismático, de celebrada comicidad y comediante de una pieza, pero sus inicios cinematográficos estuvieron repletos de titubeos y de indecisiones. Así, su primera aparición en la pantalla fue en un film menor, titulado ‘Error judicial’ y realizada en 1935 por Juan Faidella, que le sirvió para descubrir un mundo distinto y misterioso, que se parecía bastante al teatro pero, sin embargo, era distinto. Y, como buen aragonés, peldaño a peldaño, fue escalando el justo puesto que merecía, aunque el teatro nos privó de él hasta el año 1965, de la mano de Pedro Lazaga, con quien grabó uno de sus mayores éxitos: ‘La ciudad no es para mí’.

Su capacidad para los más diversos personajes y caracteres estaba fuera de toda duda, como su popular representación del personaje rústico que mira, con ojos asombrados, un mundo que parece despegarse del que soñaba desde su rusticidad entre ingenua y sabia. Por ello, los caracteres creados por Paco Martínez Soria captaron inmediatamente a un público cautivado por la sugestión de un tipo que, desde el escenario, le ofrecía un ente vivo y emocionante.

Entre sus éxitos más notables se cuentan los creados en las piezas teatrales ‘El abuelo Curro’, ‘Mi cocinera’, ‘El sosiego’, ‘La tía de Carlos’, ‘La locura de don Juan’, ‘Bonaparte quiere vivir tranquilo’, ‘De profesión, soltero’ o, entre muchas otras, la anteriormente mencionada ‘La ciudad no es para mí’, cuya actuación motivó la concesión de la Placa de San Juan Bosco por votación popular, en 1966.