Archivo para el mes de octubre de 2010

La expansión marítima de la Corona y el Tratado de Canfranc

26 de octubre de 2010     Publicado por Orlando Suarez Camara    

“El hombre razonable se adapta al mundo; el irrazonable intenta adaptar el mundo a si mismo. Así pues, el progreso depende del irrazonable” (George Bernard Shaw)

La Corona de Aragón, en el reinado de Jaime I (1213-1276), buscaba consolidar su poderío marítimo expandiéndose por los territorios del mar Mediterráneo (conquistas de Mallorca y Valencia), que fue continuado por el rey Pedro III de Aragón que, partiendo del principio de invisibilidad de la Corona, arrebató Sicilia al imperio francés, siendo una formidable base contra sus enemigos y un punto esencial de control de la ruta de Levante. Esta proyección, al pasar a desempeñar un papel clave, complicó enormemente la política exterior de Aragón, debido a que tuvo que enfrentarse con los Anjou, Francia y el Papado.

En aquel momento, la Corona se encontraba sola en el plano internacional, dado que no podía aliarse con Castilla, el Imperio de Oriente, los gibelinos italianos, Inglaterra o el emperador de Alemania, pues todos ellos estaban empeñados en conservar la paz con Francia o con el Papado. De esta manera, el 9 de noviembre de 1282, dada su situación política, el Papa excomulgaba a Pedro III y, en enero de 1283, le desposeía formalmente de su reino, adquiriendo la lucha contra el rey de Aragón el carácter de cruzada.

Ya en 1285, en el comienzo del fin de los sueños imperialistas de los Anjou y los teocráticos del Papado (ratificados en Anagni), habían muerto con pocas semanas de diferencia cuatro de los hombres más influyentes de Europa: el rey de la Corona de Aragón, Pedro III el Grande, el rey Felipe III de Francia, el rey Carlos I de Anjou (sobrino del monarca francés) y el Papa Martín IV, que fue sucedido por un italiano llamado Jacobo Savelli, que adoptó el nombre de Honorio IV.

Así las cosas, la cuestión de Sicilia iba a ser la razón principal de la política del nuevo rey de Aragón, Alfonso III (1285-1291), debido a las aspiraciones de Carlos de Valois al trono de la isla. En 1284, la flota aragonesa de Roger de Lauria, un marino y militar de origen italiano al servicio de la Corona de Aragón, fue atacada cerca de Nápoles por la angevina (Dinastía de la Casa de Anjou) bajo el mando de Carlos ‘el Cojo’, pero Roger, simulando retirarse hacia Castellmare, se detuvo e inició el combate en el Golfo de Nápoles, destruyendo a la flota angevina y haciendo prisionero a Carlos. Al inicio de 1285, tras la muerte de Carlos I de Anjou, Carlos II fue proclamado sucesor pero, al encontrarse preso, ejerció la regencia su sobrino Roberto.

Mientras, el segundo hijo de Pedro III, el infante Jaime, heredó Sicilia, decisión que buscaba alejar la presión internacional de la Corona de Aragón y dar cierta satisfacción al Papado, que no deseaba ver una Sicilia fuerte. En la isla, los sicilianos coronaron a Jaime como rey de Sicilia, duque de Pulla y príncipe de Capua (16 de diciembre de 1285), lo que provocó la indignación del Papa.

El objetivo inmediato de Alfonso III era conseguir que el Papa revocara la donación hecha de sus reinos al hijo del rey de Francia, Carlos de Valois, para lo cual se desarrollaron –en 1286 y 1287– una serie de intensas negociaciones con Francia, Inglaterra, Castilla y el Papa. Iniciadas en Huesca, se continuaron en París y en Olorón, acordándose la liberación del prisionero Carlos II, consumándose en el Tratado de Canfranc que, tal día como hoy, cumple 722 años. El Papa Martín IV coronó a Carlos como rey de la Sicilia continental o Nápoles (título nominal), lo que obligó a Jaime, rey de Sicilia, a combatirle, sitiando Gaeta en 1289 hasta que concertó una tregua por mediación del rey de Inglaterra.

La paz se produjo en virtud del Tratado de Tarascón (19 de febrero de 1291), en el que el rey de Aragón, abandonando su seguimiento de los gibelinos y reconociendo la soberanía del Papa, se comprometía a no prestar ayuda a su madre, Constanza, y a su hermano, Jaime de Sicilia. Obtuvo así del Papa Nicolás IV el levantamiento de la excomunión y la promesa de revocar el nombramiento hecho a favor de Carlos de Salerno. La ventaja para Jaime de Sicilia era que su hermano sólo se había comprometido a una política de neutralidad, no militar, aunque los sicilianos consideraron la paz como una traición.

La muerte de Alfonso III (16 de junio de 1291) llevó al trono de Aragón a Jaime II ‘el Justo’ (1291-1327), que dejó en Sicilia a su hermano Federico como lugarteniente, algo que indica la intención de Jaime II en retener para sí el reino de Sicilia, para lo cual buscó el apoyo de Sancho IV de Castilla, con el que firmó, el 29 de noviembre de 1291, el Tratado de Monteagudo. Pero esta alianza con Castilla, preferida a la de Francia y el Papado, era transitoria y se fue debilitando en las conversaciones de Guadalajara y de Logroño (junio de 1293), donde Jaime II consiguió que Sancho IV le devolviera los rehenes angevinos que tenía en su poder, los hijos del príncipe de Salerno.


Los orígenes de la Real Maestranza de Caballería…

25 de octubre de 2010     Publicado por Orlando Suarez Camara    

“No sabemos rendirnos y nuestras carnes sólo se cubren de gloria” (José de Palafox y Melci)

Tal día como hoy, hace 191 años, fue constituida la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza, una institución nobiliaria que ha tenido diversas funciones en la ciudad de Zaragoza, a petición de la Cofradía de Caballeros Aragoneses de San Jorge, de la que se tiene por sucesora y cuyas ordenaciones para su creación fueron confirmadas el 24 de mayo de 1505 por el rey Fernando II de Aragón, cuyos orígenes se remontan a durante o después de la conquista cristiana de Zaragoza en 1118, cuando algunos caballeros de la aristocracia, siguiendo corrientes caballerescas que imperaban en la Europa de aquellos años, pasaron a llamarse entre sí Caballeros de San Jorge, por la advocación a San Jorge entre los caballeros de la época, y que formaría más tarde un capítulo nobiliario, el Capitol de Caballeros e Infançones de la Ciudat de Çaragoça, que pretendía defender los privilegios de los nobles frente la burguesía de las ciudades que lentamente iba ganado derechos y privilegios.

Así, la Cofradía, que reunía los individuos de los tres estados de la nobleza del reino de Aragón bajo la dirección de tres clavarios, entre los que alternaba anualmente la presidencia, ejercitaban actos de piedad y organizaban Justas en las que debían participar los cofrades hasta cumplir los cuarenta y cinco años. Y, bajo su bandera propia de tafetán blanco con la efigie de San Jorge, sus miembros asumieron una participación activa en la Guerra de la Independencia Española y los Sitios de Zaragoza, destacando al general José Rebolledo de Palafox y Melci, hijo de los marqueses de Lazán y cuyos ascendientes habían formado parte de la Cofradía durante generaciones, quien empleó a Caballeros Infanzones del Reino para crear, el 24 de diciembre de 1808, el Cuerpo de Caballería de los Almogávares para la defensa de la ciudad.

Pero la actual Real Maestranza, pese a tener los mencionados orígenes en el siglo XII, no inició su vida oficial hasta el 25 de octubre de 1819, siendo promovida por el rey Fernando VII de España, IV de Aragón, y aprobándose sus ordenanzas en 1824, teniendo adquiridos los derechos reales antiguos de la Cofradía de Caballeros Aragoneses de San Jorge. De esta manera, el rey Fernando VII elevó la Cofradía al rango de Maestranza en agradecimiento a su actuación durante los Sitios de la ciudad, siendo la última, aunque la de origen más antiguo, que se ha creado de entre las cinco maestranzas de caballería existentes a día de hoy: Ronda (creada en 1572), Sevilla (1670), Granada (1686) y Valencia (1690).

La sede de la Real Maestranza, tras la destrucción del Palacio de la Diputación del Reino, se situó en la iglesia de Santa Isabel de Portugal, el Salón Consistorial, el Palacio de la Aduana y el Palacio de los Marqueses de Ayerbe hasta que, en 1835, se fijó definitivamente en la Casa de Miguel Donlope, que compraron el 24 de junio de 1912 a la familia Jordán de Urriés, cuatro años después de la aprobación de su actual reglamento, en el que se contemplan pruebas para el ingreso de nuevos maestrantes, con la exigencia de llevar los cuatro primeros apellidos nobles e hidalgos y carecer de antepasados que hayan ejercido oficios viles ni mecánicos ni tienda abierta, y debiendo poseer una renta mínima anual.

Esta noble institución, que también se dedica a la promoción de la ciudad de Zaragoza, tiene permiso concedido por armas (leer informe de solicitud en pdf), mediante Real Decreto de Alfonso XIII fechado el 14 de diciembre de 1908, para utilizar la cruz de Íñigo Arista, una cruz griega con pernio de plata en campo azur, y como venera un rombo azul con una cruz blanca pendiente de cinta azul.


Ofrenda de Frutos, el turno de las Casas Regionales…

14 de octubre de 2010     Publicado por Orlando Suarez Camara    

Ayer por la mañana se celebró, como cada año desde que se instauró en Aragón seis años después de la primera Ofrenda de Flores (1953), la Ofrenda de Frutos que, pese a congregar mucha menos gente, cuenta también con un componente muy emotivo, ya que es el turno de las casas regionales de las diferentes comunidades españolas, las cuales entregan a la Virgen alimentos y bebidas típicas de sus lugares de origen que, posteriormente, se envían a distintos centros asistenciales de nuestra ciudad.

Todo comenzó por la mañana, a las 11.30 horas, cuando, desde la plaza Santa Engracia, alrededor de 2.500 personas de casi cincuenta agrupaciones desfilaron durante una hora recorriendo el Paseo Independencia, plaza España, Coso, calle Alfonso y plaza del Pilar, donde esperaba la Virgen repleta de flores, para entregarle entre 3.000 y 4.000 kilos de frutos.

Entre otros productos, los aragoneses llevaron melocotón de Calanda, jamón de Teruel o aceite del Bajo Aragón; los asturianos portaban un árbol con flores hechas de pan y culminado por un hórreo; los andaluces entregaron frutas tropicales y granadas, y los canarios, plátanos. A los que se unieron los chorizos, morcillas y vinos de las diferentes denominaciones de origen de Castilla y León; la miel de la Alcarria, de Castilla-La Mancha, en una especie de colmena adornada con abejas maya; las butifarra y el cava catalán; el jamón de Montánchez, de Extremadura; los ingredientes del cocido madrileño y los callos, de Madrid, o los embutidos y las setas de Soria.

Y, tras ello, la Ofrenda de frutos finalizó con la recepción del alcalde, Excmo. Sr. D. Juan Alberto Belloch, a los grupos participantes en el Salón de Recepciones del consistorio zaragozano, quien ofreció un escueto (por no ser repetitivo) discurso, así como el presidente de la Federación de Casas Regionales y Provinciales de Aragón, Sr. D. Jaime Feijoo. Un emotivo momento que grabé íntegramente, y que incrusto a continuación, para que todos seamos partícipes de esos momentos ‘íntimos’ en el Ayuntamiento:


La Virgen del Pilar, una devoción en el corazón de Aragón

12 de octubre de 2010     Publicado por Orlando Suarez Camara    

“La pasión constituye todo lo humano. Sin ella, la religión, la historia, la novela, el arte serían inútiles” (H. Balzac)

Vía GEA | La advocación de la Virgen del Pilar, por lo singular de su tradición —vinculada a los orígenes del cristianismo en España— y por diversos acontecimientos históricos, ha llegado a adquirir dimensiones españolas e hispánicas marianas de primera magnitud. Sin embargo, esta devoción —desde sus orígenes— ha constituido uno de los principales elementos integrantes no sólo de la religiosidad aragonesa, sino de su propia identidad como pueblo. Y del mismo modo que la esencia aragonesa no puede reducirse a los más destacados y tradicionales rasgos en que a menudo se le identifica (el Pilar, la jota, el Ebro, etc.), tampoco sería posible una aproximación en profundidad a la personalidad de los aragoneses ignorando o infravalorando estos componentes tradicionales.

Y es que el núcleo fundamental de la tradición pilarista consiste en que la Virgen María, desde Jerusalén, donde aún vivía antes de su Asunción, para confortar al Apóstol Santiago el Mayor en sus tareas de evangelización de Hispania, lo visitó milagrosamente en Cesaraugusta a orillas del río Ebro, donde se encontraba con los primeros convertidos. Un hecho por el que, recordando tal acontecimiento, se levantó posteriormente una modesta capilla en honor de Nuestra Señora, venerando su imagen sobre una columna. Aunque, para conocer más detalles sobre este asunto, recomiendo la lectura del fascículo que regalaba ayer, día 11 de octubre, Heraldo de Aragón, titulado “Un espacio para la tradición. Desde la casa romana a la Santa Capilla”, escrito por el Excmo. Sr. D. Domingo J. Buesa Conde, Presidente de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis.

Así, la historia de la devoción se extiende, al menos de una forma fehaciente y versada, desde la existencia de una antiquísima cofradía dedicada a Santa María la Mayor de Zaragoza, documentada a partir del año 1286 mediante un testamento en forma de carta partida (conservado en el Archivo del Portillo), en el que se hace referencia a esta institución religioso-benéfica, que habría de perdurar hasta el siglo XIX. Esto nos retrotrae si no a los tiempos de dominación musulmana, sí cuando menos a los años del obispo D. Pedro de Librana, a principios del siglo XII, en un momento histórico en el que el fervor cristiano se manifiestaba en Zaragoza de forma bien concreta, con la edificación del templo románico del Salvador y el de Santa María, del que aún se conserva un singular tímpano.

De estos años data la devoción del pueblo zaragozano a su Virgen y a su templo que, popularmente, se llamará de la Virgen del Pilar, aunque oficialmente se titule de Santa María la Mayor. Si bien, no obstante, no sería hasta el 10 de octubre de 1613 cuando el Concejo zaragozano decidiera guardar como festivo el duodécimo día del décimo mes del año, con lo que la fiesta religiosa del 12 de octubre pasó a ser también festividad civil; asimismo, ya en el siglo XVIII, el papa Clemente XII aceptó tal día como fecha para la celebración de la «festividad de la Virgen María Aparecida en Carne Mortal». E igual trascendencia tiene el 27 de mayo de 1642, fecha en que la capital aragonesa proclamó patrona de la ciudad a la Virgen del Pilar, patronazgo que en las Cortes de 1678 se extendió a todo el reino.

Por todo ello, y porque hoy conmemoramos este día tan especial, deseo elevar mi voz para deciros a todos:

¡¡VIVA ZARAGOZA!! ¡¡VIVA ARAGÓN!! ¡¡VIVA LA VIRGEN DEL PILAR!!


La fiesta de Nuestra Señora del Pilar

12 de octubre de 2010     Publicado por Domingo Buesa Conde    

http://soydearagon.com/wp-content/uploads/2010/10/imagen_virgen_pilar1.jpgHoy es el día del Pilar, el día en el que los aragoneses celebramos el día de Nuestra Señora del Pilar, esa Virgen que acompaña nuestro caminar diario y que ilumina nuestras esperanzas. Hoy vamos caminando todos, unos por las calles de Zaragoza y otros por el sentimiento a través de las calles del mundo, hacia su casa convertida en Basílica para los cuatro continentes. Y lo hacemos con nuestras limitaciones, con nuestros dolores y nuestras ilusiones. Niños, mayores, todos, vamos caminando hacia ese templo en el que nos encontramos y nos sentimos un pueblo unido, seguro, bendecido por Dios.

Hoy todos nos vestimos con nuestras mejores galas, unos de aragoneses de siempre y otros también de aragoneses de siempre, para explicar al mundo que esta Virgen es algo más que una imagen, que esta Virgen es nuestra razón, nuestra ilusión, nuestra compañera en este camino del día a día… María del Pilar, sobre esa Columna que nos guía día y noche –como dice la inscripción en bronce que está en la plaza- es el eje sobre el que hemos construido Aragón, sobre el que construimos nuestro futuro, sobre el que nos construimos como personas abiertas al mundo, dispuestas a construir el mañana, empeñadas en mejorar el mundo.

Hoy, doce de octubre, fiesta de nuestra Madre, somos más aragoneses que nunca, más universales que nunca, más humanos que nunca. Hoy doce de octubre sabemos que esta tierra cuenta con la “Madona del Pilar”, como le gustaba decir a Machado, y que como decía Luis Buñuel “la Virgen del Pilar, patrona de España, es una de las dos más grandes vírgenes españolas. La otra, por supuesto es la de Guadalupe, que por cierto a mí me parece que es de una categoría muy inferior” a la del Pilar. Ya lo había escrito Goya cuando dijo aquello de que a él, en 1780, en su casa no necesitaba “muchos muebles, pues me parece que con una estampa de Nuestra Señora del Pilar, una mesa, cinco sillas, una sartén, una bota y un tiple y asador y candil todo lo demás es superfluo”.

Hoy, doce de octubre, vamos a entregar las flores de esta tierra a nuestra Madre María del Pilar, y con ellas nuestra oración, nuestras peticiones, nuestras gratitudes, nuestro amor de hijos. Porque, como ya escribieron los hermanos Álvarez Quintero, sólo conseguirás saber lo que es el amor…

“…cuando aprendas a rezar
como reza Zaragoza
a la Virgen del Pilar.”

Felicidades a las que lleváis el nombre de Nuestra Señora, felicidades a los que os sentís aragoneses, felicidades a todos los que estáis empeñados en construir el futuro desde la cercanía y sin ambición, felicidades a los que nos sentimos vinculados a esa Columna que –a través de los siglos- ha mantenido vivo el recuerdo de que María de Nazaret, años antes de su muerte, estuvo en carne mortal en esta ciudad de Zaragoza que se convertiría en la ciudad de María por excelencia. Y que esta felicidad que nos inunda nos lleve al espacio mágico y espiritual del Santo Templo del Pilar, porque como decía el Premio Nobel don Jacinto Benavente “El Pilar de Zaragoza es el símbolo de todos los ideales que son alma de un pueblo”. Por los siglos de los siglos. Amén.


Conferencia: “El litigio de los bienes: claves de un conflicto”

7 de octubre de 2010     Publicado por Orlando Suarez Camara    

Querid@s amig@s aragones@s:

EL RECTOR DE LA UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA, MANUEL J. LÓPEZ, Y LA CONSEJERA DE EDUCACIÓN, CULTURA Y DEPORTE DEL GOBIERNO DE ARAGÓN, Mª VICTORIA BROTO, se complacen en invitarles al acto académico de inauguración de la V edición del Máster Universitario en Gestión del Patrimonio Cultural, que tendrá lugar hoy jueves, día 7 de octubre de 2010, a las 12 h., en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza (Ciudad Universitaria-Campus San Francisco).

Con tal motivo, el Dr. D. Domingo J. Buesa Conde, Presidente de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis de Zaragoza y coautor de Soy de Aragón (.com), impartirá la conferencia titulada: “El litigio de los bienes: claves de un conflicto”.

Pueden apuntarse a la conferencia a través del evento creado en Facebook


La República de Barbastro…

3 de octubre de 2010     Publicado por Domingo Buesa Conde    

El jueves 30 de septiembre de 1869 los barbastrenses proclamaron en su ciudad la República de Barbastro, que fue por cierto la única insurrección republicana que no fracasó en Aragón. Este movimiento respondía al cantonalismo, que es el nombre bajo el que se conocen los movimientos republicanos federales que tuvieron lugar en diversos puntos del Estado español, especialmente Andalucía, Murcia y Valencia, durante la I República del siglo XIX. La causa próxima del cantonalismo es la tardanza en la proclamación y puesta en práctica de la República Federal, y parte de la tesis de que el poder corresponde a los cantones o estados federados. Para completar el retrato del asunto, conviene saber que en este movimiento intervinieron elementos distintos a los del mero republicanismo federal, como la pugna entre Barbastro y Huesca por la capitalidad provincial. Quien desee saber más sobre este suceso y el entorno en el que nace, a finales del siglo XIX puede hacerlo desde esta puerta a la Gran Enciclopedia Aragonesa.


Jaime I conquista Valencia

3 de octubre de 2010     Publicado por Domingo Buesa Conde    

El 28 de septiembre de 1238 el rey Jaime I tomaba, mediante capitulación, la ciudad de Valencia e incorporaba a la Corona de Aragón un territorio que en 1239 acabaría convirtiéndolo en Reino de Valencia, en cuya capital se establecían gentes venidas de las ciudades aragonesas, entre las que podemos recordar el importantísimo contingente de jacetanos que habilitan un barrio de los jaqueses.


Miguel Servet, un aragonés universal

3 de octubre de 2010     Publicado por Domingo Buesa Conde    

El 29 de septiembre, además de ser la fecha en la que celebramos el recuerdo del arcángel san Miguel, es el día en el que nació –en el año 1511- el famoso Miguel Servet que tantos y tantos han querido apropiarse como suyo, empezando por los catalanistas que no quieren admitir que nació en Villanueva de Sijena, población y villa del Reino de Aragón, donde su padre era notario real y en la que había casado con su madre Catalina de Barbastro. Estamos hablando de uno de los sabios renacentistas más universales, del hombre que hizo descubrimientos tan singulares como el de la circulación de la sangre. Un hombre que pagó su cultura y su formación con la hoguera, a la que le condenó ese burro delator que se llamaba Calvino en esa ciudad de Ginebra que él desde su intolerancia y envidia controlaba. Fue tan impresentable este susodicho protestante que lo condenó a morir –a mediodía del 27 de octubre de 1553- quemado vivo a fuego lento de madera húmeda, en Champel, barrio extramuros de Ginebra.


Antonio Fernández Molina en el recuerdo

3 de octubre de 2010     Publicado por Domingo Buesa Conde    

La Revista Internacional “El Perro Blanco”, editada en Zaragoza, ha publicado en su número de la primavera 2010 un hermoso trabajo de Alicia Silvestre, titulado “Místico Molina” y en el que filóloga y poetisa recuerda a esa gran figura de las letras españolas que fue Antonio Fernández Molina, de cuya amistad sincera disfruté y me permitió compartir con él momentos importantes de su quehacer artístico. Y en especial recuerdo con emoción, en la Iglesia de San Gil de Zaragoza, el honor que me supuso participar en esa presentación de la “Antología de la Poesía Mística” que salió a la luz cuando sus ojos ya gozaban de la luz eterna. En este inicio del otoño me llega una fotocopia de ese magnífico artículo de Alicia Silvestre, que me llena de alegría por lo que disfruto leyendo, pero que –ante todo- me hace feliz por saber que quien me lo manda: la admirable y respetada Josefa Echevarria, que fue la que hizo realmente posible ese mito del arte y la literatura que se llama Fernández Molina.

Me gustaría que todos vosotros pudierais leer ese trabajo de Alicia en el que dice cosas tan profundas como esta al hablar de este gran pintor y poeta: “Maestro fue de escritura y estilo, sin embargo lo que hoy por hoy más le agradezco, es su maestría de espíritu, bien poco común en los días que corren. La síntesis culta que hizo de educada mente y fervorosa devoción, nunca restó nada a uno ni otro, ni minusvaloró a los que estábamos en las oscuridades de la razón por la razón”. Y hablando de estas cosas, no hay que olvidar que -cuando la crisis nos comience de nuevo a dejar hacer cosas- lo primero que tenemos que hacer es publicar la Antologia de poesias a la Virgen del Pilar que dejó, casi concluida, el recordado y querido Antonio Fernández Molina.