Archivo para el mes de abril de 2010

R.A.N.B.A. San Luis, recordando a mosen Leminyana en Roda

9 de abril de 2010     Publicado por Orlando Suarez Camara    

El próximo día 10 de abril, sábado a las doce horas, la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis celebrará, en la histórica Catedral de Roda de Isábena, la Sesión Pública, en memoria del que fuera académico de honor Ilmo. Sr. D. José María Leminyana y de Alfaro, a la que asistirá –entre otras personalidades– el Justicia de Aragón, Fernando García Vicente, y que se desarrollará con el siguiente orden del día:

1. Lectura del acuerdo corporativo por el Ilmo. Sr. D. Javier Sauras Viñuales.
2. Discurso laudatorio pronunciado por el Ilmo. Sr. D. Juan Antonio Cremades.
3. Interpretación al órgano por el maestro D. Antonio Baciero.
4. Clausura del acto por el Excmo. Sr. D. Domingo J. Buesa Conde.

Mosen Leminyana falleció el pasado 18 de noviembre de 2009 en la ciudad de Barbastro, siendo, como diría Domingo Buesa, “una de las figuras más notables de la vida eclesial del Aragón oriental, de esas tierras que en el pasado fueron la frontera con el viejo territorio condal barcelonés y que en el presente han vivido la necesidad de recuperar su propia identidad y recuperar los bienes que el obispado de Lérida se les llevó por la fuerza de la legislación canónica y que, ahora, no quiere devolver en cumplimiento de esa misma legislación canónica”.

El primer destino de este sacerdote barcelonés fue Tamarite de Litera y, más adelante, Peraltilla, Azara y Azlor; pero, al pasar estos últimos a la Diócesis de Huesca, se le destinó a San Esteban de Litera, donde permaneció hasta 1970, labor que compaginaba con su cargo de Delegado Episcopal de Cáritas, en el Obispado de Lérida. Tras ello, al quedar vacante la parroquia de Roda de Isábena, le propusieron el puesto y, lo que parecía ser provisional, se convirtió en su vida.

La noche del 6 al 7 de diciembre de 1979, la localidad de Roda y, especialmente, su párroco, sufrieron uno de los peores sucesos de su historia; se saqueó la antigua catedral perdiendo gran parte de sus bienes. El responsable fue René Alphonse Van Den Berghe, más conocido por Erik ‘el Belga’, poseedor de un amplio currículum como ladrón de obras de arte, quien fue detenido poco tiempo después y trasladado a la cárcel Modelo de Barcelona. Desde allí se puso en contacto con Leminyana para advertirle del peligro que corrían esos bienes y, más concretamente, la silla de San Ramón, reliquia del siglo X-XII, actualmente recuperada y expuesta en Roda de Isábena.

Fundador de la Colonia de Obarra y amante del arte y la arquitectura románica, Leminyana consolidó y restauró, a título personal, las parroquias de El Soler, Torrelabad, Monte de Roda, Puebla de Roda y Serraduy, así como realizó obras en la parroquia de Roda de Isábena y otros proyectos en ermitas, como es el caso de la Virgen de la Faja.

Por todos estos motivos, en julio de 2001, se le otorgó la encomienda de Alfonso X el Sabio, de manos del Delegado de Gobierno en Aragón, Eduardo Ameijide, en reconocimiento a la labor efectuada en la reconstrucción y restauración del patrimonio aragonés. Y, en 2008, el reconocimiento le llegó por parte de la Real Academia de San Luis, cuyos miembros lo nombraron académico de honor. Así, el sábado será un nuevo capítulo en recuerdo de “una de las figuras más notables de la vida eclesial del Aragón oriental…”, y os esperamos allí…


Edificio Paraninfo, uniendo el arte con la alta cocina…

7 de abril de 2010     Publicado por Orlando Suarez Camara    

“La vida interior necesita una casa confortable y una buena cocina” (D. Lawrence)

Según fuentes de la Universidad de Zaragoza, cuya noticia apareció ayer en los diarios aragoneses, el Paraninfo contará con una cafetería y con un restaurante de alta cocina a partir del mes de septiembre de este año, ya que -actualmente- sus instalaciones están en proceso de adjudicación, por lo que el Rectorado prevé que el resultado se conozca en pocas semanas. Situado en el ala del edificio más cercana a la Facultad de Empresariales, en la parte posterior del Paraninfo Universitario, se barajan dos posibilidades para su explotación: un restaurante en el que trabajen los alumnos de Formación Profesional de la familia de Hostelería para contribuir a la formación de los alumnos y unir todavía más esas enseñanzas con las universitarias, o la creación de un servicio de alta cocina que se asemeje a restaurantes de grandes museos como el Guggenheim.

Por ello, hoy es buen momento para recordar, brevemente, la historia de este monumental edificio, el más valioso y antiguo de la Universidad de Zaragoza, que se ha conservado, de manera sustancial, tal y como fue diseñado hace 115 años por Ricardo Magdalena Tabuenca, quien, siguiendo las directrices sugeridas por los decanos y claustro de profesores de Medicina y Ciencias, optó por diseñar un conjunto de tres construcciones, dotadas de grandes ventanales, separadas entre sí, pero rodeadas por una verja que las aislaba de la ciudad: la Facultad propiamente dicha con fachada a plaza Paraíso, el Hospital Clínico (en la actualidad sede de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales) y el Pabellón de Disección, hoy desaparecido.

El edificio, que fue proyectado en 1886 e inaugurado en 1893 con un presupuesto original de contrata de 2.345.121,36 de las antiguas pesetas, cuenta con una superficie construida de 13.447 m2, realizado en fábrica de ladrillo con basamento de piedra. En sus alzados, responde a unos principios compositivos muy claros enmarcados en la arquitectura académica del siglo XIX; mientras, la fachada principal presenta una disposición simétrica con una solución muy común en los edificios públicos de aquella centuria (desde el Museo del Prado hasta la Biblioteca Nacional), con un juego de cuerpos adelantados y retranqueados, que Ricardo Magdalena repetiría (en 1908) en el Museo de Artes de Zaragoza, sede de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis.

En cuanto a su ordenación, cabe destacar la superposición de grandes ventanales con tres órdenes de arcos de medio punto (uno en planta baja, tres en planta principal y cinco en la galería de arquillos que culmina en el edificio, en el caso de los torreones angulares) coronados por un gran alero de madera tallada, un elemento común en la arquitectura aragonesa que Magdalena retomó en éste y en otros edificios, como el anteriormente mencionado museo.

Pero, si bien la estructura es toda una obra de arte, no menos monumental es la presencia de las cuatro estatuas sedentes en piedra blanca de Fonz, a través de las figuras de cuatro sabios relacionados con el distrito de la Universidad de Zaragoza: Andrés Piquer y Miguel Servet por Medicina, e Ignacio Jordán de Asso y Fausto de Elhuyar por las Ciencias, cuyos autores fueron los artistas Dionisio Lasuén, quien esculpió las de Servet y Jordán de Asso, y Jaime Lluch, autor de las de Piquer y Elhuyar, que trabajó siguiendo los dictados de Lasuén.

El Paraninfo ha sido restaurado en el último lustro a través del proyecto de rehabilitación enmarcado en el Plan de Infraestructuras: Universidad 2006-2012, contando con un presupuesto de más de 18 millones de euros, y cuya inauguración, el 31 de mayo de 2008, corrió a cargo de SS.MM. los Reyes de España, acompañados por el rector de la Universidad de Zaragoza y el presidente del Gobierno de Aragón. Una rehabilitación de este edificio, declarado Bien de Interés Cultural, que afectó a los 13.000 metros cuadrados de superficie útil consiguiendo, además, recuperar 9.000 metros cuadrados más que permanecían cubiertos, que cumple tres necesarias funciones: la Institucional, con la presencia del Rectorado y el Consejo Social; la Cultural, con nuevos espacios para exposiciones; y la Científica, dedicada a congresos y eventos universitarios.


Boggiero, el ‘vilmente asesinado’ héroe de los Sitios…

6 de abril de 2010     Publicado por Orlando Suarez Camara    

“Los sabios son los que buscan la sabiduría; los necios piensan ya haberla encontrado” (Napoleón Bonaparte)

El Padre Boggiero nació en Celle (Italia) hace ayer 258 años (5 de Abril de 1752) pero, llamado por su hermano mayor Andrés, oficial de los ejércitos españoles, vino a Zaragoza en su infancia obedeciendo a los deseos de su familia, que le destinaban a la carrera de las armas, aunque su vocación sacerdotal la condujo por distintos derroteros. Así, a los 16 años, entró en el colegio Escuelas Pías, recién fundado de Zaragoza por el obispo Tomás Crespo de Agüero, terminando los estudios, destacando como predicador eminente y sacerdote ejemplar, sobresaliendo en las aulas de Retórica, Filosofía y Teología.

Los Marqueses de Lazán y de Callizar, padres de los Palafox, consiguieron que Boggiero obtuviese permiso para trasladar su domicilio al palacio de los Marqueses, siendo el profesor de sus tres hijos: Luis, Francisco y José, a quienes preparó para su ingreso en la milicia, cumpliendo a conciencia su cometido y captando además el afecto de sus tres discípulos, e iniciando la que sería una trascendental relación personal con José, el futuro general y duque de Zaragoza.

Desde que José Rebolledo de Palafox llegó a la ciudad, con el intento de levantar el reino de Aragón contra los franceses, Basilio Boggiero fue su consejero, ya que el general le veneraba, acostumbrado desde su niñez a oírle, siendo la única persona capaz de convertir en docilidad su nativa obstinación. Al padre Boggiero se le atribuyó el famoso manifiesto de 31 de Mayo de 1808, en el cual declaraba la guerra a Francia y hacía responsable desde al Emperador hasta al último francés de la vida y seguridad de Fernando VII. Acompañó a Palafox en los combates, incluso en las discutidas salidas de la ciudad en la primera defensa (15 de junio y 4 de agosto de 1808) y, de regreso a Zaragoza el 11 de agosto, cayó en manos de los franceses y fue conducido a Torrero, donde Lefébvre le devolvió el día 13 de dicho mes, horas antes de levantar el asedio.

Estas circunstancias, y hasta el sermón gratulatorio después del triunfo de los zaragozanos en el primer asedio, daban a la influencia de Boggiero sobre Palafox una importancia inmensa, positivamente exagerada. De esta manera, el capitán francés Daudevard de Ferrusac, en una carta que lleva fecha de 14 de febrero de 1809, describió la situación con estas palabras:

“Todos los que desertan de la plaza son suizos; apenas se han pasado dos españoles. Ayer llegó a nuestros puestos avanzados una guardia entera de cincuenta hombres, con armas, bagajes y su oficial al frente. Nos aseguraron que la ciudad estaba dividida en dos fracciones; que los frailes lo dirigían todo; que el general Palafox era un hombre muy amable, querido de los soldados, y que no hacia nada sino por consejo del padre Basilio”.

Tales eran las noticias que corrían sobre la importancia de Boggiero por el campamento francés, que la entrada de Lannes en Zaragoza fue su sentencia de muerte. Y así se sentencia en los dos siguientes textos:

“Tres días después de la capitulación, a la una de la noche, llamaron de un cuarto inmediato al de Palafox, donde dormía, a su antiguo maestro D. Basilio Boggiero, y al salir se encontró con el alcalde mayor Solanilla, un capitán francés, y un destacamento de granaderos, que le sacaron fuera sin decirle donde le llevaban. Tomaron al paso al capellán D. Santiago Sas, que se había distinguido en el segundo Sitio tanto como el anterior, despidieron a Solanilla, y solos los franceses marcharon con los dos presos al Puente de Piedra. Hirieron primero a Sas, y no se oyó de su boca, como tampoco de la de Boggiero, otra voz que la de animarse recíprocamente a muerte tan bárbara e impensada. Contólo así después y repetidas veces el capitán francés encargado de la ejecución, añadiendo que el mariscal Lannes le había ordenado los matase sin hacer ruido. A tal punto el vencedor atropelló en Zaragoza las leyes de la guerra y los sagrados derechos de la humanidad.” (Conde de Toreno (Historia de la Revolución & Libro VII). Del libro “Obelisco Histórico” del general de brigada M.Salas).

“Le arrancaron violentamente de su convento a media noche, y no se había sabido más de el. Dicese, que le propusieron debía emplear sus talentos al lado del Rey José y que contestó “que su conciencia no se lo permitía”; por lo que le mataron a bayonetazos, y le arrojaron desde el puente al Ebro. Efectivamente, yo he visto un cuerpo sobre el agua, que me aseguraron era el suyo. Esta fue una venganza tanto más horrorosa cuanto que por la capitulación se había ofrecido respetar indistintamente las personas y propiedades.” (Diario de Daudevard de Ferrusac, capitán francés. Del libro “Obelisco Histórico” del general de brigada M.Salas).

Tras la capitulación de la ciudad, fue asesinado junto a Santiago Sas el 22 de febrero de 1809, rompiendo así Lannes su promesa de respetar la vida de los rendidos. Tras sus asesinatos, los franceses tiraron ambos cuerpos al río Ebro desde el puente de Piedra; motivo por el que hoy existe una cruz sobre el puente recordando dichos sucesos.


Recordando la figura de don Juan Martín de Goicoechea

4 de abril de 2010     Publicado por Orlando Suarez Camara    

“El género humano tiene, para saber conducirse, el arte y el razonamiento” (Aristóteles – Ἀριστοτέλης)

Hoy, en este primer domingo después de la primera luna llena de primavera en el que los cristianos de todo el mundo celebran la resurrección de Jesucristo tras haber sido crucificado, también debemos conmemorar los aragoneses el aniversario del fallecimiento de un personaje fundamental de nuestra historia, de don Juan Martín de Goicoechea, quien recibió cristiana sepultura bajo el Santo Cristo de la Sala de Oración (actual Museo del Pilar) de la Catedral-Basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza en el año 1806, hace ya 204 años.

Este ilustre personaje nació en Bacaicoa (Navarra) el 1 de noviembre de 1732, pero llegó siendo niño a Zaragoza, a casa de su tío Lucas de Goicoechea, de quien heredó una fortuna que incrementó hasta convertirse en la figura más relevante del comercio y las finanzas de la ciudad entre 1770 y la fecha de su fallecimiento, gracias a sus estudios de comercio en la escuela de Lyon, donde entabló relaciones comerciales con numerosas firmas de Francia, Inglaterra, Italia y Holanda.

Sus actividades abarcaron prácticamente la totalidad de las ramas económicas. En agricultura, impulsó el cultivo del olivar en las tierras de Las Fuentes, plantando 13.000 empeltres; indagó sobre el viñedo y su tratamiento adecuado, a la vez que experimentó abundantes nuevos cultivos en sus heredades. Mientras, en el terreno industrial, se le consideraba un gran experto en tejidos de lana y seda; también en fundición, tanto de hierro como de otros minerales, así como en elaboración de aceites y vinos. E, igualmente, en el campo comercial y almacenista controlaba buena parte de los suministros de trigo, aceite y vino a la ciudad, exportando excedentes y productos manufacturados.

Unas actividades financieras que le llevaron a ser tesorero del Canal Imperial, apoderado del Banco de San Carlos en Zaragoza, comisionado en la ciudad para el pago de intereses de vales reales, alma de la Compañía de Amigos de Zaragoza, que financiaba a seis meses las operaciones de los demás comerciantes, o inversor de 880.000 reales de vellón en la Acequia de Camarera entre 1788 y 1805, entre otros ejemplos.

Así, sus viajes a Francia debieron de influir notablemente en el apoyo decidido que prestó al neoclasicismo, que comportaba una transformación general de los conceptos artísticos y artesanales. Infanzón, comerciante, amigo y protector de Francisco de Goya y Lucientes, a quien homenajeamos a principios de semana en Fuendetodos, de los tres hermanos Bayeu y Subías y de otros artistas, este insigne mecenas dotó económicamente, mantuvo a sus expensas y donó a la Escuela de Dibujo de Zaragoza, creada el 19 de septiembre de 1784 bajo los auspicios de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País y que, posteriormente, se transformó en la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis, presidida actualmente por el Excmo. Sr. D. Domingo J. Buesa Conde, toda suerte de láminas, esculturas y medios didácticos, organizando sus clases, y adaptando sus aulas en la Casa de la Infanta, de Zaragoza, primero, y en el antiguo Seminario de San Carlos Borroneo, de la Compañía de Jesús, en la zaragozana plaza del Reino, a partir de 1791, donde permanecería hasta 1909, en que se trasladaría a su actual sede en el Museo de Zaragoza, obra de Ricardo Magdalena, que fue construido para la Exposición Hispano-Francesa de 1908, que evocaba Los Sitios de Zaragoza.

Por ello, sin duda, esta Semana Santa 2010 está siendo también la semana del recuerdo a quienes, de manera inestimable, colaboraron a engrandecer la historia de Aragón, con el recuerdo a don Juan Martín de Goicoechea y don Francisco de Goya y Lucientes (quien falleció hace 182 años también por estas fechas –15 de abril–), ilustres aragoneses a quienes debemos inmortalizar por una vida dedicada a la cultura.


Goya: 264 históricos pasos de su casa natal al museo

2 de abril de 2010     Publicado por Orlando Suarez Camara    

“La fantasía, aislada de la razón, solo produce monstruos imposibles. Unida a ella, en cambio, es la madre del arte y fuente de sus deseos” (Francisco de Goya)

El pasado martes, día 30 de marzo, tuve la satisfacción de acudir a Fuendetodos, el pueblo de mi familia, para representar a la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis en el anual homenaje al genial pintor Francisco de Goya y Lucientes, académico de honor, por el 264 aniversario de su nacimiento, al que también asistieron autoridades como María Pilar Alcober Lamana, concejal delegada de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Zaragoza, Cristina Palacín Canfranc, diputada provincial de Zaragoza, Alfredo Romero Santamaría, director de Cultura y Patrimonio de la DPZ, y, claro está, la corporación del propio consistorio fuendetodino, con su alcalde al frente, Joaquín Gimeno Salueña.

Así, unidos a los vecinos de la localidad y a numerosos artistas, pudimos seguir las huellas de Goya, desde su casa natal en el municipio hasta el Museo del Grabado, con una actividad, cuando menos, tan original como participativa: la elaboración de un grabado (de 115 metros de largo por 1,15 metros de ancho) en la calle en que el universal pintor dio sus primeros pasos, cuya obra partió del artista Ricardo Calero.

Dicha tarea, denominada “Los pasos… de la Casa al Museo”, se realizó impregnando la calle con agua de lluvia y piedra caracoleña, tras lo que se colocó 115 metros de papel, fabricado ex profeso por la casa alemana Halle Muller -una firma que ya funcionaba en vida del homenajeado-, tela de manta y plástico. Seguidamente, los asistentes pisamos esta superficie, siguiendo los pasos de Goya, siendo las personas más ancianas del municipio las encargadas de liderar la comitiva, dado que son quienes más pasos han dado y quienes más pasos han visto dar.

Posteriormente, una apisonadora de ocho toneladas, aportada por la empresa Acciona –la publicidad lo decía todo– se encargó de fijar la obra que, más tarde, se levantó y dejó secar para poder exponerla como recuerdo del 264 aniversario del pintor aragonés, y que rezaba así: “Los pasos de la Casa al Museo, 264, Fuendetodos, Primavera 2010”.

Pero no fue la única actividad del día pues, al final de la mañana, pudimos asistir a un acto en el pabellón del pueblo, donde se ofreció un interesante concierto a base de dos instrumentos: un violín (que databa del siglo XIX) y un guitarra barroca. Si bien, por supuesto, no podía faltar el ágape final que, por motivos personales, no tuve la ocasión de degustar. Y, entre acto y acto, visitamos las obras del nuevo Museo del Grabado (dossier en PDF), situado junto al mencionado pabellón (al otro lado de la carretera), que ha recibido ya 800.000 euros de subvención… Pero eso, como dirían en una película norteamericana, “es otra historia…”.


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Esquilache y el zaragozano ‘motín de los broqueleros’

1 de abril de 2010     Publicado por Orlando Suarez Camara    

“La libertad es un bien tan valioso que hay que racionarlo” (Lenin – Ленин)

El motín de Esquilache, también denominado en Zaragoza como ‘motín de los broqueleros’, se desarrolló en abril de 1766 simultáneamente en muchos puntos de la península y en las principales cabeceras de comarca de la región aragonesa. El motín en Zaragoza es el más conocido después del de Madrid, debiéndose a la existencia de un trabajo impreso que lo relata, la “Relación individual y verídica del suceso acontecido en la ciudad de Zaragoza el día 6 de abril de 1766…”, publicado por Tomás Sebastián y Latre (socio fundador de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País y cronista de la ciudad de Zaragoza) en el mismo año.

Así, tal día como hoy en 1766, aparecieron pasquines en los que se apremiaba al intendente corregidor a bajar el precio del pan en el plazo de ocho días bajo la amenaza de quemar su casa, así como la de los ‘usureros’. Cuando los alguaciles iban publicando un bando del gobernador marqués de Castelar, comenzó un rumor en el Mercado, que se fue intensificando por la calle Mayor y acabó en tumulto en la Magdalena. De allí partió una manifestación hacia el palacio del gobernador, solicitando que se pusiera el trigo a la tasa y se señalaran puestos públicos para que acudieran los pobres a comprarlo, así como el abaratamiento de alimentos como el aceite y las judías. A continuación, el pueblo comenzó a quemar y a asaltar las casas de comerciantes, acaparadores y especuladores al alza: la del intendente, en el palacio de Fuenclara, las de Luchas Goicoechea, Pedro Pascual y Miguel Losilla, todos ellos comerciantes de altura…

La posterior represión del motín fue enérgica y cruenta: nueve ahorcados hasta el día 27 (día en que Carlos III determinó que no se aplicaran más penas de muerte), descuartizamientos, exposición de cabezas en la puerta del Carmen, etc. Sólo la presencia de una fuerte crisis de subsistencias (mala cosecha –la de 1765–, violenta subida de los precios del cereal, escasez, carestía y hambre, etc.) puede explicar los tumultos y revueltas de la primavera de 1766, así como sus características. La gravedad de la crisis de subsistencias fue causa de la intensidad del movimiento, y la repercusión política que tuvieron los motines explica, por su parte, el que nos hayan llegado todos los pormenores de su desarrollo.

Resulta insólito y, por tanto, susceptible de sospecha, el grado de organización del movimiento, tal como se puede inferir de su coincidencia con movimientos similares en otros puntos del país, de la preparación durante varios días mediante pasquines clandestinos, etc. Efectivamente, parece que estos movimientos populares fueron instrumentalizados políticamente en contra del marqués de Esquilache y a favor del conde de Aranda, al que Carlos III llamó prontamente a la presidencia del Consejo de Castilla. No obstante, no hubieran podido ser inducidos, ni posteriormente utilizados políticamente, sin la presencia de una aguda crisis de subsistencias de carácter cíclico.

Bibliografía GEA: “El motín de Esquilache y las crisis del Antiguo Régimen” (Rev. de Occidente, Madrid, 1972, n.° 36), de Pierre Vilar; “Contribución al estudio del ‘Motín contra Esquilache’” (Universidad de Zaragoza, 1977), de Rafael Olaechea; “Relación individual y verídica del suceso acontecido en la ciudad de Zaragoza el día 6 de abril de 1766…” (Zaragoza, Imp. del Rey, 1766), de T. Sebastián y Latre.

La imagen principal del artículo corresponde a la pintura de Francisco de Goya, a quien se homenajeó anteayer en Fuendetodos por el 264 aniversario de su nacimiento -hablaré de ello en mi próxima entrada-, titulada “Motín de Esquilache”.